23/3/17

LOS CALDEOS

Así como dos inmensos ríos que se encuentran y se juntan entre sí, la antigua religión divina de los Atlantes y la nueva religión de los Vedas se juntaron y florecieron en la naciente raza Aria.
Al nordeste de África se extendía una tierra casi inhabitada, la finísima arena del desierto era la única dueña del territorio, pero en el linde oriental de este desierto, se estableció una nueva raza después conocida con el nombre de Meda. Dos grandes ríos el Eufrates y el Tigris, surcaban esa tierra y ayudaron la tarea fundadora de los nuevos habitantes.
La historia de la destrucción de la Atlántida, será escrita en los anales caldeos con la leyenda del "Dios Belo". Por la maldad de los hombres, Dios decide destruirlos y encarga a Xisutros que construya un arca y guarde en ella a todo ser bueno y que navegue hacia la tierra de Nicir, tierra prometida de salvación.
El Titán y el Ner, gigantes caldeos, son también vislumbres del conocimiento que tenían de la gigantesca raza Atlante. La lucha de los primitivos caldeos contra la rebelde naturaleza e incomodidad del terreno que habitaban y el recuerdo del culto natural de sus antepasados arios, hizo que divinizaran los elementos y fenómenos naturales. Pero el culto más arraigado de este pueblo, que alcanzaría un grado elevadísimo de civilización, es aquél de la existencia de la vida después de la muerte, de la reencarnación y de la influencia de los seres buenos y malos sobre la tierra y los hombres. Por eso, el primitivo Sacerdote Caldeo es el mago, que con perfecta vocalización, aleja a los espíritus inferiores e invoca la protección de los buenos.

El estudio profundo de las artes mágicas, hace de los sacerdotes e Iniciados caldeos grandes químicos y grandes conocedores del aspecto oculto de la naturaleza. Como aprendieron que toda influencia humana está sujeta a la influencia estelar y sideral, fueron astrónomos consumados. Tan cierto es esto, que los templos caldeos se pueden considerar como grandes observatorios. Los antiguos templos eran rectangulares y se llamaban Zigurats, con tres, cuatro o siete pisos sobrepuestos. Estaban construidos sobre grandes cerros artificiales y el piso superior de forma semiesférica, era un perfecto aparato telescópico fundido en plata y oro. Allí estaba la cámara secreta de la Diosa Ishtar, a la cual no podían entrar más que los Grandes Sacerdotes Iniciados o los iluminados que hubieran logrado la clarividencia mental. Los pueblos caldeos, que primitivamente se constituyen en clanes para la disciplina de su organización, alcanzaron bien pronto un gran poder y civilización. No ponían piedras ni mármoles como los egipcios; pero supieron escribir su historia sobre grandes ladrillos de barro que han llegado hasta los días actuales.

También adoraron a un Dios Único, Zi Ana (Dios Creador), Si Kia (el Dios humanizado), el redentor hecho hombre, llamado el Grande y Sublime Pez. Recordemos que el Pez, inicialmente era el símbolo de los primeros cristianos.


Fuente:Diez Grandes Religiones - Santiago Bovisio.

13/3/17

DIOS MIN

Estela con Min, Qadesh (Siria) y Reshef (Canaán), en Deir el-Medina, Egipto. 

Min es un Dios Lunar de la fertilidad, la vegetación y de la lluvia, protector de los comerciantes y los mineros, representaba la fuerza generadora de la naturaleza en la mitología egipcia.
Min era de las deidades egipcias más antiguas, su culto se remonta a la época predinástica, procedía de Coptos, cerca de la ruta caravanera del Uadi Hammamat donde era el protector de los viajeros mercaderes y de los mineros.

Min estaba relacionado con el calendario, y vinculado a la realeza pues aseguraba la abundancia.
Fue representado como hombre de piel negra o verde manteniendo el falo erecto, sobre un pedestal portando corona de dos largas plumas y flagelo. En algunas ocasiones se representa como un toro negro o un león.
Se le consideraba hijo de Ra, o de Shu, y Jentit-Iabet era su madre-esposa; formaba pareja con Repit en Atribis, y con Aperetisis en la época griega, siendo su hijo Kolanthes. También formaba tríada con Kadesh y Reshep. En una estela del museo del Louvre se le cita como hijo de Isis y Osiris.
Fue denominado "Jefe del Cielo" y "Abridor de las nubes", en la época predinástica, como dios de la lluvia, y fuerza generadora; también era el "Guardián de los caminos", como protector de los comerciantes y las caravanas que viajaban por el desierto, era el "Señor del desierto oriental".

Min, como dios lunar, era el "Protector de la Luna". Era llamado "toro de su madre", como fecundador de la diosa-cielo. El culto a Min fue uno de los más duraderos y extendidos, siendo popular en la totalidad de Egipto en todos los periodos.

Para los griegos era el dios Pan, y llamaron Panópolis a la ciudad de Ipu o Jent-Min, donde era adorado, la actual Ajmin. También fue venerado en Jemnis y Coptos, donde se le adoró en la forma de toro blanco llamado Tep Hesepet durante el Imperio Nuevo.
Era el dios del mes de Tybi, al comienzo de la estación de Peret. Además, el último día del mes lunar estaba consagrado a Min y era llamado el día de "La salida de Min". Durante el Imperio Nuevo era muy popular, celebrándose en su honor fiestas orgiásticas el día 28 del mes de Mesore.

Durante el Imperio Medio fue asociado a Horus el Viejo como Min-Horus, y en el Imperio Nuevo con Amón-Ra, siendo muy popular. Muchos de los atributos de Min fueron recogidos por Amón, a quien también se le representó a veces con el falo erecto, para destacar su potencia fecundadora. Se le asoció a la serpiente Kamutef en Luxor. Se le ofrecía la primera cosecha de trigo en la "Fiesta de la Escalera".
La lechuga, debido a sus presuntas propiedades afrodisíacas, era la planta sagrada de Min, y al principio de la estación de la cosecha, se sacaba su imagen del templo a los campos. Ello formaba la parte central del festival de la salida de Min, durante el cual se bendecían los cultivos y se celebraban juegos gimnásticos en su honor.

Fuentes:

10/3/17

EL BELÉN DEL SAHARA

Investigadores italianos han revelado el descubrimiento en el Sahara Egipcio de un dibujo rupestre de unos 5.000 años de antigüedad de lo que podría ser el Belén más antiguo del mundo, informa el portal Seeker.

El dibujo rupestre fue hallado en 2005. El 'belén' se encontró durante una expedición en una zona entre el valle del Nilo y la meseta de Gilf Kebir, en el techo de una pequeña cavidad. La pintura muestra una estrella al lado este y un recién nacido flanqueado por sus padres y animales. La escena está pintada en ocre de color rojo y marrón. "Es una escena muy evocativa que efectivamente se parece al belén de la Navidad, pero se le adelanta unos 3.000 años", ha señalado el geólogo Marco Morelli, director del Museo de Ciencias Planetarias en la ciudad italiana de Prato.

El investigador ha destacado que podría ser interpretado como una representación normal de una familia, con un bebé entre sus padres, pero otros detalles hacen que este dibujo sea único.
El niño se encuentra algo elevado por encima de las dos figuras adultas, como si estuviese ascendiendo hacia el cielo. Esta posición, si el niño no estuviese entre los padres, podría significar el nacimiento o el embarazo. Sin embargo, la pintura es aún más complicada en el plano simbólico si se tienen en cuenta elementos como los padres, la estrella y los varios animales representados: un león, un babuino y un mono antropomórfico. "Es un dibujo intrigante, no encontramos escenas parecidas antes del inicio del siglo cristiano".

El descubrimiento tiene varias implicaciones, ya que provoca nuevas preguntas sobre la iconografía de uno de los símbolos cristianos más poderosos.