9/12/13

EL SILICIO DE LA VIDA

Dios modeló al hombre con arcilla del suelo. (Génesis 2,7)

"Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente".

Los minerales de la arcilla son filosilicatos de aluminio hidratados a veces con cantidades variables de hierro, magnesio, metales alcalinos, tierras alcalinas y otros cationes, son en general microscópicos. En la naturaleza son importantes componentes de la lutita y de los suelos. Se originan a partir de la meteorización o alteración hidrotermal de feldespatos, piroxenos y micas. También se le llama arcilla a algunos materiales plásticos y a partículas de tamaño igual o menor a 2 micrómetros que es el tamaño único o más común de los todos los minerales de arcilla.

Estos minerales se constituyen en láminas de tetraedros con una composición química general de Si2O5 donde cada tetraedro (SiO4) esta unido en sus esquinas a otros tres formando una red hexagonal. Aluminio y Hierro pueden parcialmente reemplazar la estructura por Silicio. Los oxígenos ubicados en el ápice de los tetraedros de estas láminas pueden al mismo tiempo formar parte de otra lámina paralela compuesta de octaedro. Estos octaedros suelen estar coordinados por cationes de Al, Mg, Fe3+ y Fe2+. Más infrecuentemente átomos de Li, V, Cr, Mn, Ni, Cu ó Zn ocupan dicho lugar de coordinación.

EL SILICIO EN LOS SERES HUMANOS

El análisis de las cantidades de silicio presente en el cuerpo humano ha sido objeto de numerosos estudios y se ha ido precisando conforme a las técnicas de medición.

Comúnmente se encuentran algunos miligramos de silicio por cada 100 gramos de tejido humano. El silicio se encuentra notablemente en el tejido conjuntivo, en la aorta y en los vasos sanguíneos, en los cartílagos, en el timo y las adrenales, en el hígado, el bazo, el páncreas, la piel, las uñas, el cabello, etc.

Sin embargo lo más importante no es la presencia cuantitativa del silicio sino la manera como se presenta el silicio en nuestros tejidos, y el rol potencialmente básico que juega en nuestro organismo. Investigaciones recientes realizadas en los EEUU, han llevado a formular la tesis de que en condiciones especiales el silicio podría comportarse de forma similar al carbono. Como todos sabemos la química del carbono es la base de la vida y este constituye un compuesto básico para los seres humanos. La tecnología química moderna ha logrado crear compuestos poliméricos del silicio casi idénticas a las proteínas lo cual permite establecer, al menos teóricamente, que a partir del silicio pueden originarse formas vivas.


Después de todo, y a pesar de nuestra soberbia, redescubrimos en el presente muchas cosas conocidas ya en el pasado. Comprobamos que los antiguos no eran estúpidos, como muchos actualmente de forma ignorante piensan. En muchos casos llegaron por otros métodos, hoy vetados al hombre moderno que ha perdido su conexión con el cosmos, a conclusiones sorprendentes. Las más importantes las transmitieron veladamente, de forma que sólo el sabio pudiese recoger su verdadero sentido. 


Una inteligente decisión tomada por hombres inteligentes de entonces, muy al contrario de lo que sucede en la actualidad, cuando se pretende que todos somos iguales por decreto democrático, y por tanto podemos aspirar todos por igual a todo, sin tener en cuenta ni la inteligencia, ni la capacidad, ni los merecimientos de cada uno, (cuando en verdad la realidad es muy distinta: El conocimiento verdadero sólo es buscado decididamente por un pequeño grupo de hombres en cada generación, que están dispuestos a realizar sobre sí mismos los sacrificios que conlleva merecer la comprensión verdadera). 

Un grave error, el de ahora, que pervierte y desvirtúa el Conocimiento (con mayúsculas) por parte de aquellos que conocen solo verdades a medias, y que presentan como grandes descubrimientos, entorpeciendo así la labor de los que conocen realmente, y extraviando a muchos otros de su verdadero camino.

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