15/9/17

TEMPLO DE PRIMAVERA (China)

El Buda del Templo de Primavera es la estatua más grande del mundo (por lo menos hasta día de hoy) y ha sido incluida en el Libro Guinness de los Récords. Se encuentra en el “Fodushan Scenic Area”, dentro del municipio de Zhaocun en China.

La estatua representa al Buda Vairocana y tiene una altura de 420 pies (128 m.), en los que se incluye una base en forma de flor de loto. A su vez, la estatua y su base se encuentran sobre dos estructuras más, las llamadas “Diamond Seat” y “Xümi Seat”, que si se incluyesen, harían una altura total de 208 metros.
En “Diamond Seat”, compuesto por 5 niveles, se pueden ver cerca de 5.000 pequeños santuarios.

El Buda del Templo de Primavera se comenzó a construir en el año 1.997 y se finalizó en 2.008. El Buda es enorme, está hecho de 108 kilos de oro, 3.300 toneladas de aleación de cobre y 15.000 toneladas de acero. Se estima que tuvo un coste de unos 55 millones de dólares (48 millones de euros). Cualquier visitante puede acercarse a tocar sus dedos del pie y darse cuenta realmente de la majestuosidad de esta maravilla.
Una comparación del Buda del Templo de Primavera (153 metros con base y “Diamont Seat”) con la Estatua de la Libertad (93 metros de altura), Estatua de la Madre Patria (91 metros de altura), Cristo Redentor (39,6 metros de altura) y el David de Miguel Ángel (5,17 metros de altura).

A pesar de su récord de altura, el Buda del Templo de Primavera sigue siendo una maravilla prácticamente sin descubrir en el mundo debido a que se “esconde” en una zona remota de la provincia china de Henan. El complejo suele estar muy poco concurrido y llegar hasta aquí toma un viaje en autobús de 2 horas desde la ciudad más cercana, Lushan. A su vez, Lushan es también una ciudad muy pequeña lejos de cualquier otro lugar.
Una vez en el complejo del Buda del Templo de Primavera, para llegar a la estatua hay dos grandes escaleras, cada una con 365 escalones. Además, una vez dentro del edificio inferior, hay más escaleras… En total, para acercarse a los pies de la estatua, habrá que subir aproximadamente unos 1.000 escalones. Aunque si eso suena demasiado agotador, también existe un servicio de mini autobús para evitarse tanto escalón.
Si uno se decide a visitar la estatua, tiene que saber que también podrá admirar el templo Foquan (debajo de la estatua), la llamada “Campana de la buena suerte” y, además, el centro de aguas termales Yaoshan Fuquan.

https://destinoinfinito.com/buda-del-templo-de-primavera

9/9/17

EL QUETZAL

El Quetzal es el ave nacional de Guatemala y simboliza la libertad. Ave de larga cola y muy delicada, de plumas verdes como la maleza donde habita, con ribetes de color azul como el mar y pecho rojo.

El Quetzal es un símbolo de Mesoamérica, considerado como la representación de Quetzalcóatl y Kukulkán, la serpiente emplumada, pues al volar su cola se mueve en el aire como lo hace una serpiente al arrastrarse, que da nombre al dios azteca Quetzalcóatl. Los Reyes y sumos sacerdotes llevaban tocados de plumas de quetzal que era símbolo de luz y vida para los aztecas y los mayas.

El Quetzal (Pharomachrus mocinno) pertenece a la familia Trogonidae, habita en bosques tropicales y subtropicales de África, Asia y América, llegando hasta el sur del estado de Arizona.
Los miembros de esta familia se consideran un grupo mono filético, pues se derivan de una sola línea ancestral que se originó en el Mioceno en África-Europa, Asia, y América es un segundo sitio de diversificación.
Todos los miembros de la familia comparten un tipo particular de morfología heterodáctila de las patas (esto significa que tienen dos dedos hacia delante y dos hacia atrás), que no ha sido descrita para ningún otro taxón actual o del pasado.
Trogonidae es la única familia del orden Trogoniformes, es un grupo de posición taxonómica incierta, ya que no están claras sus relaciones filogenéticas con otros grupos de aves. Estudios recientes han intentado esclarecer sus relaciones de parentesco con otras especies de aves analizando la variación mostrada por caracteres moleculares; sin embargo, los resultados obtenidos son divergentes.
Los miembros actuales de Trogonidae se consideran entre las aves más llamativas del mundo debido a su plumaje. Las especies de esta familia presentan un marcado dimorfismo sexual:
Los machos, lucen los colores más vistosos con tonalidades de rojo, rosa, anaranjado, amarillo y verde, mide aproximadamente 35 centímetros de largo y las plumas de la cola cerca de 90 centímetros. Su color iridiscente varía de acuerdo con la incidencia de la luz, desde el dorado hasta el azul y el verde esmeralda, contrastando con el rojo de su vientre.
Las hembras, son de colores más opacos y pardos y no presenta largas plumas.

Pharomachrus mocinno especie exclusiva de Mesoamérica, habita en los bosques de niebla del sureste de México hasta el noreste de Panamá. Las otras cuatro especies del género se encuentran en zonas boscosas de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
Para Pharomachrus mocinno se reconocen dos subespecies: la norteña (P. m. mocinno), que se encuentra desde el sureste de México hasta Nicaragua, y la sureña (P. m. costari-censis) que se distribuye en Costa Rica y en Panamá. Las poblaciones de estas subespecies están separadas geográficamente por el lago Nicaragua, cuya superficie de 8.624 km2 representa una barrera que los Quetzales no son capaces de cruzar, ya que un individuo de quetzal puede desplazarse en un vuelo único a una distancia máxima de 30 kms.

27/8/17

CALENDARIO CELTA


Entre los celtas insulares el año estaba dividido mitad luz y mitad oscuridad. Al ver el día al comienzo del amanecer, el año se veía como el comienzo de la llegada de la oscuridad.
En su guerra de las Galias, Julio César dijo: Los celtas galos mantienen los cumpleaños y los comienzos de los años y meses en tal orden que el día sigue a la noche. Por la noche en vez de “al anochecer”, de modo que no sabemos cuanto difieren los galos de nuestro método de contar desde la medianoche. Los periodos más largos quedaron reconocidos en noches, como el término quincena.

Durante el siglo pasado la literatura ha dado la casi universal suposición de que Samhain era el Nuevo año celta, pero algunos historiadores han comenzado a cuestionar esta creencia. En su estudio del calendario folclórico de las islas británicas Stations of the Sun, el historiador británico Ronald Hutton escribe que no hay referencias más tempranas que las del siglo XVIII ni en registros cívicos, ni en iglesias que atestigüen este uso. Aunque sería correcto referirse a Samhain como El fín del verano, este punto de descenso hacía la oscuridad del año necesitaría mejor prueba que citar este final como si fuese un comienzo. Tanto si los antiguos celtas vieron a Samhain como el comienzo del año, o tan solo como un punto de turno entre otros en el ciclo de las estaciones, Samhain sigue siendo recordado como el Nuevo año celta por las culturas celtas vivientes, ambas en las Naciones celtas y la Diáspora. De momento, los calendarios contemporáneos producidos por la organización política la Liga celta comienzan y terminan en Samhain.

En Europa y en las naciones celtas pueden encontrarse antiguos monumentos neolíticos de piedra, equinoccios lunares y fenómenos alineados a los solsticios de invierno y verano con concentraciones particulares en Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda. El más famoso de todos estos es Stonehenge en la llanura de Salisbury, o Maeshowe en Orkney, Navetas en Knowth y en Newgrange en el valle irlandés Boyne. Aunque la creencia popular tiene estos lugares por celtas, la mayoría de ellos son de origen precelta.

La rueda del año es un calendario usado en la Wicca y otras religiones neopaganas para marcar y celebrar el ciclo de las estaciones. Este ciclo consiste de ocho festivales llamados sabbats o aquelarres. Según el paganismo, la rueda del año se refleja en nuestras vidas: nacimiento, crecimiento, declinación y muerte.
En la religión wicca y otras religiones paganas de la naturaleza los procesos naturales son vistos como un ciclo continuo. El paso del tiempo es también visto como cíclico y es representado por una rueda o un círculo. La evolución de nacimiento, vida, declinación y muerte, como se experimenta en la vida humana, se repite en la progresión de las estaciones.
Los wiccanos usan la vida, muerte y renacimiento del Dios y la fertilidad de la Diosa para explicar la evolución de las estaciones y la rueda del año.
Los wiccanos y seguidores de otras religiones neopaganas observan ocho festivales anuales usualmente llamados "sabbats" o aquelarres. Cuatro de estas celebraciones caen en los solsticios y los equinoccios y son conocidos como sabbats menores; los otros cuatro caen (aproximadamente) a medio camino entre los primeros cuatro y son llamados sabbats mayores. Los sabbats menores están basados en términos generales en antiguos festivales germánicos, los llamados sabbats mayores son inspirados en festivales gaélicos. Sin embargo, las interpretaciones modernas varían y algunos grupos wiccanos pueden celebrar y conceptualizar estos festivales de diferentes maneras, son fiestas de la Luna que pueden celebrarse en Luna nueva o llena.

Las festividades de la Rueda del Año toman sus nombres de festivales religiosos célticos y germánicos pre-cristianos. Sin embargo, existe una gran libertad en las formas y significados de los festivales, en parte a los elementos introducidos por la Wicca así como a otras influencias.
La similitud entre estos festivales generalmente termina con el nombre en común. Estos festivales que comienzan la noche anterior de la festividad pueden verse todavía en las celebraciones y prácticas folclóricas de los galos, como las tradiciones de Oíche Shamhna (Noche de Samhain) entre los irlandeses y Oidhche Shamhna entre los escoceses.

  • Samhain (Última Cosecha, Noche Ancestral, Fiesta de los Muertos, Halloween) - 31 de octubre (1 de mayo en el hemisferio sur).
  • Yule (Alban Arthan, Solsticio de Invierno) - 21 de diciembre (21 de junio en el hemisferio sur).
  • Imbolc (Día de Brígida, Candelaria) - 1 de febrero (1 de agosto en el hemisferio sur).
  • Ostara (Albar Eilir, Equinoccio de Primavera, Festival de los Árboles) - 21 de marzo (21 de septiembre en el hemisferio sur).
  • Beltane (Día de Mayo) - 1 de mayo (31 de octubre en el hemisferio sur).
  • Litha o Midsummer  (Alban Heruin, Coamhain, Solsticio de Verano) - 21 de junio (21 de diciembre en el hemisferio sur).
  • Lughnasadh (Lammas, Primera Cosecha, Festival de las Primeras Frutas) - 1 de agosto (1 de febrero en el hemisferio sur).
  • Mabon (Alban Elfed,Herfest, Segunda Cosecha, Equinoccio de Otoño) - 21 de septiembre (21 de marzo en el hemisferio sur).

Entre los wiccanos, la narración más común de la Rueda del Año es la dualidad del Dios y la Diosa. En este ciclo, Dios nace de la Diosa en Yule, crece en poder en el equinoccio de primavera y la Diosa regresa a su aspecto de Doncella. En Beltane, el Dios corteja y fecunda a la Diosa. En Lughnassadh, el Dios comienza a menguar su poder e influencia y muere o entra al inframundo en Samhain para renacer nuevamente de la Diosa en Yule la cual ya ha pasado de su aspecto de madre a anciana. Esta narración es equiparable a muchas narraciones de pueblos antiguos en las que se explica el proceso interminable de las estaciones. El Dios está aquí representado por el Sol y la Diosa por la Tierra.

Otra narración "solar" es la del "Oak King" y la del "Holly King", uno rigiendo el invierno y el otro el verano. En el solsticio de verano el "Oak king" (Rey Roble) está en el punto máximo de su fuerza, mientras el "Holly King" (Rey Acebo) está en el punto más frágil. El Rey Acebo comienza a ganar poder en el equinoccio de otoño adquiriendo su máximo poder durante el solsticio de invierno (Yule).

Fuente: Wikipedia

13/8/17

CELTÍBEROS (Religión)

Las fuentes son muy escasas al ofrecernos datos sobre la región de los celtíberos y pueblos vecinos; algo se puede conocer en ellas, como es la existencia de sacrificios colectivos.

En el año 145 a.C. Viriato cayó sobre los habitantes de Segobriga, cuando hacía uno de estos sacrificios colectivos: 
Viriathus, cum tridui iter discendens, conjecisset, idem illud uno die remensus securos Segobrigenses et sacrificio cum maxime occupatos oppresit (Front. III, 11, 4). Se ignora el rito y la particularidad de estos sacrificios. Posiblemente estos sacrificios colectivos iban precedidos de comidas.
Floro (1, 34, 12) escribe de los numantinos: compulsi primum ut destinada morte in proelium ruerent, cum, se prius epulis quasi inferis impleuissent carnis semicrudae et caeliae.
En un fragmento pintado de cerámica recogida en Numancia se representa una escena de sacrificio. Aparece un varón, cubierta la cabeza con alto peinado cónico, que sostiene en su mano izquierda una figura de barro, que puede ser la imagen de algún dios, mientras dirige su derecha al altar, sobre el que hay unas aves, a las que una segunda persona acerca un cuchillo.

Del hecho de que las fuentes literarias que narran la guerra de Numancia nunca mencionen sacerdotes parece deducirse que los celtíberos son como los germanos descritos por César, de los que escribió el dictador (BG VI, 21); neque druides habent qui rebus diuinis praesint. Sin embargo Tácito (Germ. X-XI, XL, XLIII) menciona los sacerdotes en Germania. No se conocen entre los celtíberos la existencia de grandes templos ni de imágenes. B. Taracena, que también conocía esta región, tan sólo menciona un posible templo en Termancia a Mercurio. Los bosques, como entre los germanos (Tac. Germ. IX), eran sin duda los lugares de culto.

Cicerón (de nat. deorum 1, 84) habla de un dios hispano equivalente a Vulcano; el orador latino no puntualiza, pero tenía que ser venerado entre los pueblos dados a la forja del metal, como los celtíberos (Phil. Mech. Synt., IV-V; Suid. machaira; Diod. V, 33, 3-4; Liv. VII. 10, 5; XXX 1, 34, 4; Pol. fragm. 95; Gel. NA IX, 13, 14): at primum quot hominum lingua tot nomina deorum; non enim ut Uellius quocumque ueneris sic idem, in Italia Volcanus idem in Africa, idem in Hispania.

En Celtiberia, como entre los galos (Ael. Lampr. Alex. Seu. LX, 6; Fl. Vop. Aurel XLIV, 4-5; Car. XIV-XV), germanos (Tac. Germ. VIII) y cimbrios (Str. 7, 2, 2), vaticinaban las mujeres, al igual que los hombres, como se desprende de un pasaje de la vida de Galba, de Suetonio (Galba IX, 2): nam et mandata Neronis de nece sua ad procuratores clam missa deprehenderat et confirmabatur cum secundissimis auspicis et omnibus, tum uirginis honestae uaticinatione, tanto magis, quod eadem illa carmina sacerdos Iouis Cluniae ex penetrali somnio monitus eruerat ante ducentos annos similiter a fatidica puella pronunciata quorum carminum sententia erat, oriturum quandoque ex Hispania principem dominumque rerum.

En Numancia existió también un culto al toro, como lo demuestran las pinturas en que este animal va lleno de signos astrales, las figuras sobre la cerámica catalogadas por R. de Apraiz, con danzas rituales vinculadas a su culto, también representadas dos veces en dos fragmentos de cerámica numantina, en los que un hombre corre con cuernos enfundados en los brazos. Se trata de un culto muy propio de poblaciones ganaderas, como los celtíberos. Signos astrales hay representados frecuentemente en la cerámica de Numancia, pero no se puede afirmar que existiera un dios de carácter astral.

Los celtíberos llevaron su religión a la región comprendida entre los ríos Guadalquivir y Guadiana según Plinio (NH III, 13), que toma la noticia de Varrón: celticos a celtiberis ex Lusitania aduenisse manifestum est sacris, lingua, oppidorum uocabulis, quae cognominibus in Baetica distinguntur. La confirmación arqueológica de esta frase son las excavaciones de A. Blanco en Riotinto.
Entre los vacceos la divinidad principal era la Luna, como entre los Germanos (Caes. BG VI, 21, 1) y en el Lacio (Ovid. Fast. III, 883; Caer. Praen. CIL I, 2, 212, 234, 314; Varr. De IL. V, 68; Hor. Carm. IV, 6, 38; Macr. Saturn. III, 8, 3), como se desprende de la narración de Apiano (Ib. 82), que cuenta que en el año 136 a.C. E. Lépido sitió la ciudad de Palantia, de la que los romanos se retiraron por falta de víveres, cuando los habitantes de Palantia supieron la fuga les atacaron, y sólo por un eclipse de luna que les pareció prohibición de su dios (la luna), logró salvarse el ejército romano. 
La luna era también venerada en Galicia (Ptol. II, 5, 3) 27.

Fuente: La religión de los Celtíberos - Jose María Blázquez Martínez

7/8/17

DIOSA NIKE

Según Hesíodo, el autor de la Teogonía (libro sobre el origen de los dioses), Niké pertenecía a la generación de los primeros dioses, los que aparecieron después del Caos original.

Niké nació de la unión del Titán Palas con la Ninfa Estige, quien era a su vez hija del Érebo y la Noche. Otros hijos de Palas y Estige, hermanos de Niké, fueron Cratos (el poder), Zelo (la pasión por la posesión y la emulación) y Bía (la fuerza y la violencia).

En la Gigantomaquia, la guerra de los gigantes contra los dioses del Olimpo, Niké se puso del lado de los olímpicos y gracias a ella obtuvieron la victoria. Por eso Zeus la gratificó con un especial reconocimiento y mandó que fuera consagrada como la divinidad que preside la victoria decisiva de los dioses y los mortales.
No se conocen historias, aventuras o leyendas particulares en las que Niké haya tenido participación o fuese su protagonista, como ser divino que era. Al parecer era una deidad más bien alegórica, simbólica. En algunos lugares se la asociaba o se la confundía con Atenea, la hija de Zeus que representaba la sabiduría porque nació de la cabeza de su padre, pero también era una insigne guerrera. Precisamente en la guerra de Troya, Atenea luchó al lado de los griegos, los inspiró en las grandes batallas y los condujo a la victoria en la más gloriosa y épica de todas las contiendas bélicas.

En su templo en la Acrópolis de Atenas, Niké suele aparecer representada con alas y portando una palma o una guirnalda de laurel. Representaciones conocidas de Niké son la llamada Victoria de Samotracia (actualmente en el museo del Louvre) y la pequeña estatua en la mano del Zeus de Olimpia.
El culto a Niké fue llevado por los griegos a la península itálica y se convirtió en una de las más importantes diosas de Roma, con el nombre de Victoria. Tan importante era la diosa Victoria para los romanos, por su temple guerrero y su ímpetu de expansión y dominación imperial, que la colocaban al lado de Júpiter, el dios supremo, y de Marte, el dios de la guerra que los griegos llamaban Ares.
En el comienzo de la antigua civilización, cultura y religión romana, a la diosa Victoria le rendían culto solo los ejércitos, los soldados, las personas que hacían la guerra y eran los más necesitados de vencer a los enemigos. Después, los propios emperadores asumieron la responsabilidad del culto a la diosa Victoria, por todo lo que ella representaba, y le construyeron uno de los más importantes templos de Roma, en el Palatino, la colina sagrada donde se encontraba la famosa cueva llamada Lupercal, porque había sido la guarida de la loba Luperca que amamantó cuando eran niños a Rómulo y Remo, los legendarios fundadores de Roma.

Tanto los griegos como los romanos imaginaban a Niké o Victoria como una hermosa mujer alada, pues pensaban que ella corría y volaba a una velocidad increíble para llevar el triunfo a los contendientes, cuando así lo quería, o para alejarlo cuando también así lo determinaba.
"Niké" también era el grito de victoria en Grecia, como ocurrió tras la batalla de Maratón, donde los atenienses después de vencer a los persas, enviaron a uno de sus soldados para dar aviso en la ciudad sobre el triunfo, quien antes de desplomarse gritó Niké !!
Desde los Juegos Olímpicos de Amsterdam en 1.928 hasta nuestros días, en la parte anversa de las medallas olímpicas aparece la figura de Niké con una corona de laurel, lo que impulsó a un empresario a nombrar así a su empresa de material deportivo (Nike), cuyo logotipo es un ala de la diosa.


28/7/17

EL DIOS PAN

Según la tradición, cuando Hermes pastoreaba los rebaños de Dríope, tuvo una relación amorosa con una de las hijas de éste, de la que nació el dios Pan. Cuando nació, presentaba sus miembros inferiores en forma de macho cabrío y el resto del cuerpo con apariencia de hombre, en la cabeza tenía dos cuernos y su cara era arrugada, con una barbilla prominente y el cuerpo cubierto por una espesa capa de pelo. Se dice que apenas nacido, escapó a las montañas, donde Hermes tuvo que buscarlo para llevarlo al Olimpo envuelto en una piel de liebre. Una vez allí, lo llamaron Pan, puesto que era la diversión de todos.

Otra de las tradiciones cuenta que Penélope, durante la ausencia de su esposo Odiseo, tuvo varios amantes, quedando encinta de uno de ellos. De esta manera, nació Pan, nombre que significa “hijo de todos”.

En cuanto a su descendencia, varía según el autor. En las Dionisíacas de Nono se dice que Pan engendró a los doce Panes, una raza de sátiros menores que colaboraron con Dioniso. En otras fuentes aparece como padre de Croto (con Eufeme), Acis (con Simetis), Eurimedonte (sin especificar mujer), Creneo (con la ninfa Isménide o Ismenis), Iinge (con la ninfa Eco) Sileno (con la Oceánide Melia).
Es frecuente leer que Dioniso y Pan son dioses semejantes. Sin embargo, un estudio detallado de las fuentes arcaicas y clásicas nos muestra que los rasgos que caracterizan a ambos dioses, los atributos que les definen y sus funciones son bien diferentes. En sus orígenes, únicamente se asemejan en la medida en que han sido creados por la misma cultura indoeuropea y son imaginados habitando un mismo espacio. Gracias a esta proximidad, encontraremos tantas semejanzas como diferencias en función de lo que busquemos.
Lo habitual es que los seres híbridos sean considerados seres intermedios, pobladores de lugares ignotos y por lo general carentes de culto. (Sobre la naturaleza y características de los seres híbridos, Bernabé Pérez de Tudela 2012).

Pan fue reflejo de un estadio de la religión griega previo a la configuración del panteón olímpico. El dios fue venerado por una cultura pastoral nómada, al surgir las ciudades y el abandono del nomadismo, queda confinado a Arcadia, una región montañosa, marginal, que conserva arcaísmos políticos, lingüísticos y religiosos.

Donde el zoomorfismo divino está bien atestiguado, Pan es considerado el más honorable de los dioses; en el resto de Grecia, es la viva imagen de un pastor arcadio. Solo en Arcadia encontramos a Pan en estado puro, libre de la influencia dionisíaca. Pan no es un hombre ni una bestia sino un dios, pero a menudo se mueve entre la esfera humana y la animal. Es a un tiempo animal, pastor y cazador-pescador, y la divinidad que protege los ganados y los animales salvajes, además de ser el patrón de la reproducción animal. Es un dios alegre que toca la siringe, pero que obedece a sus instintos y que se imagina habitando riscos en lugar de ciudades, un dios cuya parte animal predomina sobre su parte humana.
De acuerdo con estas características, Pan no presenta similitud alguna con Dioniso. Se trata de dos personajes independientes y bien diferenciados. Pero a partir del 490 a.C., la situación cambia por completo. En ese año, a raíz de la victoria ateniense en Maratón gracias a un ataque de pánico entre las tropas enemigas, Pan se convierte en divinidad oficial de Atenas y su culto se extiende por toda la Hélade. 
Pan deja de ser únicamente una divinidad arcadia que salvaguarda los rebaños frente a los animales salvajes y se convierte en un dios que protege a los atenienses de los bárbaros. Pan se transforma en dios de la guerra, que no dios guerrero, pues jamás está presente en el campo de batalla sino que se dedica a evitar que el enfrentamiento tenga lugar. Su función protectora de los hombres se hará más y más importante y numerosas inscripciones votivas testimonian, a partir del siglo IV a.C., una auténtica veneración de Pan por las patrullas militares.
En ciertos lugares, la implantación del culto a Pan coincide con el desplazamiento de poblaciones rurales a la ciudad y por primera vez, Pan es un dios ciudadano, algo que se opone a la figura arcadia, que simbolizaba la vida del hombre previa a la creación de las ciudades y los comportamientos alejados de los hábitos civilizados.

A la relación de Pan con los Sátiros y con las Ninfas que siguen a Dioniso, su gusto por los instrumentos de viento y a su afición por el vino, se suman semejanzas con el propio Dioniso. Ambos dioses representan los excesos y el descontrol, y ambos se oponen a la vida ordenada de la ciudad, aunque no de la misma manera, pues mientras Pan es la imagen del nomadismo previo a la vida comunitaria, Dioniso se enmarca ya en un mundo civilizado, regido por un orden estricto que exige un cambio.

Pan, que no había aparecido en las fuentes literarias hasta el siglo V a.C. en que se implanta su culto en Atenas, es introducido en el ciclo dionisíaco a partir de este momento y especialmente durante el siglo IV a.C. en que los poetas y pintores vasculares asocian gustosos las dos divinidades. Es la época en la que se data la composición del Himno homérico a Pan, que subraya la alegría de Dioniso al acoger al recién nacido en el Olimpo y la relación de ambos con las Ninfas.
Los testimonios de veneración a Pan, carente ya de las características arcadias pronto se multiplican, primero en el Ãtica y después en Beocia, la Argólide y Delos, donde se le dedican santuarios rupestres.
En Beocia Pan era honrado en el monte Citerón del mismo modo que las Ninfas y junto a ellas y a Dioniso recibía culto en Lebadea, ciudad cercana al Helicón. En la Fócide destaca el antro Coricio, dedicado a Pan y a las Ninfas, a medio camino de la ascensión al monte Parnaso por las devotas de Dioniso. Su culto se extiende a las comunidades del norte de Grecia y a Asia Menor y los testimonios se diseminan.

Así, encontramos informaciones que prueban que Pan también fue venerado en Iliria, donde su presencia en Apolonia se liga a un santuario de las Ninfas bien conocido. Las Islas Jónicas albergaban en Cefalonia una de las cuevas más notables fuera del Ãtica, donde se ha localizado un relieve de terracota que representa al dios junto a las Ninfas. Asociado a ellas también recibía honores en una caverna cercana a Fársalos, en Tesalia. Su culto se ha atestiguado además en Tracia, gracias a las monedas de Ainos del siglo V a.C. en que Pan aparecía representado, y es célebre la gruta de Pan de la isla de Tasos.
Con el tiempo, Pan se subordina a Dioniso al convertirse en miembro de su cortejo y los lugares de culto a Pan más reputados, albergarán también ritos en honor de Dioniso y de las Ninfas.

En Roma Pan se equipara con Fauno, divinidad itálica de gran popularidad y antigüedad. Muy semejante a Pan y Fauno es también Silvano, dios de los campos y los bosques, heredero del etrusco Selvans, equiparado con Pan, Fauno, Inuo y Angipan (Eratóstenes, Catasterismos 28; Plutarco, Moralia, 2.311B). Fauno e Inuo eran antiguos dioses romanos de la fertilidad, protectores de los animales. Angipan era un dios griego, de pies y orejas caprinas, hijo de Amaltea y hermano de leche de Zeus, identificado con Pan, caracterizado en la Constelación de Capricornio.

Fuente:Wikipedia
                                          

27/7/17

ESTRELLA DE LOS VIENTOS

La estrella de los vientos o rosa de los vientos, también llamada rosa náutica, es un instrumento marino usado en las cartas de navegación que se utiliza para representar la circunferencia del horizonte mediante el uso de 32 rombos unidos por sus extremos. 
Frecuentemente también se puede ver en el mismo instrumento una flor de lis, que se utiliza para representar el norte. Es común ver también representado un esquema que simboliza el posible rumbo y magnitud de los vientos. Este esquema suele aparecer representado en los compases magnéticos o las brújulas y ayudan a la orientación.

Este instrumento náutico tiene varias divisiones o partes. Las cuatro principales y fundamentales indican los cuatro puntos cardinales: Norte, Sur, Este y Oeste, mediante los cuales se divide el horizonte en cuatro sectores de 90º cada uno. La recta que conecta los puntos norte y sur es llamada meridiana o línea norte-sur, la recta que une el este y oeste es llamada línea este-oeste. Como resultado de las bisectrices de los ángulos rectos representados en la rosa de los vientos se observan ocho nuevas divisiones llamadas laterales que son: noreste, sureste, suroeste y noroeste. Si se dividen nuevamente estos rumbos laterales y los cuatro principales se obtendrán ocho nuevos sectores que se llamarán: nor-noreste, este-noreste, este-sureste, sur-sureste, sur-suroeste, oeste-suroeste, oeste-noroeste y norte-noroeste.
Usualmente la rosa náutica suele estar compuesta de todas estas representaciones pero se pueden señalar nuevos rumbos mediante el mismo método. Usualmente las nuevas divisiones se generan a partir del Norte (que se indica como el punto de 0º) y en dirección de las agujas del reloj.

Los cuatro puntos cardinales.
N: Norte
S: Sur
E: Este
O: Oeste
Los puntos cardinales llamados Norte, Sur, Este y Oeste o N, S, E y O (la letra W también suele utilizarse para mencionar al Oeste en países anglosajones) son cuatro y se sitúan de forma que fraccionan o seccionan el círculo en cuadrantes. El Norte es el punto cardinal que se utiliza como referencia para las mediciones y entre cada uno de los cuatro puntos cardinales hay una distancia de 90º.

Los cuatro rumbos laterales.
NE: Noreste
SE: Sureste
SO: Suroeste
NO: Noroeste
Estos cuatro puntos se denominan puntos laterales o rumbos laterales y cada uno de ellos obtiene su nombre combinando los cuatro puntos cardinales principales. Es así que se llama Sureste al punto que se encuentra entre el Sur y el Este. Estos cuatro puntos adicionales están separados por una distancia de 45º, la mitad de la distancia que separa a los cuatro puntos cardinales.

Los ocho rumbos colaterales.
NNE: Nornoreste
ENE: Estenoreste
ESE: Estesureste
SSE: Sursureste
SSO: Sursuroeste
OSO: Oestesuroeste
ONO: Oestenoroeste
NNO: Nornoroeste
Estos ocho nuevos puntos se denominan rumbos colaterales y se sitúan a una distancia de 22.5º entre los puntos cardinales y los puntos laterales. Sus nombres se obtienen de combinar el punto cardinal más cercano con el punto lateral más cercano. Es así que se llama Nornoroeste al punto ubicado entre el Norte y el Noroeste.


14/7/17

LA REVELACIÓN


Toda sustancia contiene necesariamente un principio de desenvolvimiento, un medio de conservación y una finalidad. El principio, la causa, es Dios; el modo de ser, la dicha, el propio bien; y el fin, proporcionar el bien ajeno, la virtud, la moral.

Todo ente espiritual lleva en sí la razón de su ser, su saber y su deber. Primero es el ser de los seres; después el ser propio; y luego el ser ajeno igual. O lo que es lo mismo, la razón de su ser, la Religión, deberes con respecto a Dios; la razón de su saber, la Libertad, deberes con respecto a sí mismo; la razón de su deber, la Justicia, deberes con respecto a los demás.
La religión, la libertad y la justicia, irradiaciones de lo absoluto, son las leyes necesarias que constituyen parte del plan providencial.

Como las verdades humanas no son más que los reflejos de la verdad absoluta, y como la verdad no es más que una, resulta que no hay más que una religión, una libertad, una justicia y una moral verdaderas, así como no puede haber más que una sola aritmética y una sola geometría.
El mundo pagano acertaba con alguna máxima de moral, como acierta el protestantismo con alguna verdad del dogma, por instinto, por casualidad. La sofistería del pasado, con una filantropía puramente sensual, ha pretendido elevar a dogma metafísico un cierto libre cultismo, que no era más que la negación de toda religión.
No puede haber más que una religión, una moral, un derecho. Puesta la ley en armonía con la idea absoluta de la justicia, el estado hace cumplir la ley, porque es la única verdad, y como única verdad debe ser obligatoria para todos.

El conocimiento de una verdad absoluta es una revelación. En esta parte todo gran entendimiento está lleno de algo que se parece a la gracia del Espíritu Santo.
La moral cristiana es la verdad absoluta, tan absoluta y tan perfecta, que es imposible de toda imposibilidad que no haya sido revelada por Dios. La organización de nuestra iglesia es, a imitación del orden del universo, varia y una, la variedad en la unidad, y es depositaria del único dogma de absoluta verdad hija del padre que está en los cielos; dogma del cual Dios es el autor, San Pablo el predicador, San Agustín el comentarista, y Santo Tomás el sabio; pues Dios lo inspiró, San Pablo lo precisó, San Agustín lo desarrolló, y Santo Tomás lo demostró.

Hay tres clases de sofistas enemigos de esta iglesia; unos que quieren quitar a Jesucristo su humanidad, concediéndole su existencia y su divinidad; otros que pretenden quitarle su divinidad, concediéndole su humanidad y su existencia; y otros que, diciendo que es un producto de la imaginación popular, le niegan la humanidad, la divinidad y hasta la existencia. Sería un excelente asunto para que algún buen ingenio escribiese un libro contraponiendo las ideas de estas tres clases de sofistas, cuyo libro se podría titular: la verdad sobre las ruinas de la mentira, o la sofistería destruida por los sofistas.

El dilema de San Agustín, que se puede aplicar a todos estos enemigos de la iglesia, no tiene réplica:
«Si Jesucristo ha hecho milagros y ha establecido una doctrina divina, en ese caso es Dios; si Jesucristo no ha hecho milagros, la fundación de su doctrina es el más grande y el más portentoso de todos los milagros, y prueba que la voluntad divina quiere que Jesucristo sea reverenciado como el único y verdadero hijo de Dios.»

Los exegetas que atacan la divinidad de la persona de Cristo, y no se atreven a dudar de la santidad de su moral, cometen una acción impía, para venir luego a hacer una cosa necia. ¿Puede dejar de ser divina una moral que presenta sabias soluciones para todos los problemas de la vida, que ha convertido el mundo a la verdad, y que ha creado esta civilización europea, más religiosa que la oriental, más sabia que la griega, y más universal que la romana?.
Todos están de acuerdo en la divinidad de la doctrina; sólo los exegetas dudan de la santidad de la persona. Pues aquí vuelvo a mi argumento: el que Dios se haya hecho hombre para publicar una moral divina, por ser sobrenatural, eso es un milagro creíble; pero el que esa doctrina fuese publicada por un hombre, que no fuese Dios, por ser contra-natural, eso sería un milagro increíble. Un Dios hecho hombre es sobrenatural; pero un hombre que hiciese lo que Dios, sería contra-natural. Sacar lo humano de lo divino es cosa fácil; pero inferir de lo humano lo divino es una cosa imposible.

La fe y la razón son dos órganos de lo absoluto, porque según Nicolás, “la razón es como el ojo del espíritu y la mirada del alma; la revelación es la luz que, reflejando en los objetos, los hace visibles. El ojo por sí no ve, es menester que la luz le advierta la presencia de los objetos. La luz por sí sola tampoco hace ver, si el ojo no se abre, no se fija y no penetra con sus miradas los objetos. Esta es la imagen de la razón y de la fe”.

Los protestantes dicen que el hombre tiene la razón porque tiene su razón. Error de lógica: jamás de lo particular se puede deducir lo general. El hombre tendría razón, si tuviera la razón; pero la gran razón del hombre es eterna, es objetiva, es ontológica, está fuera del hombre, es la razón de Dios.
Toda inspiración es una revelación. Ya Hipócrates pensaba que, aún las mismas artes indispensables a la vida humana fueron una revelación y una gracia de los Dioses. Platón afirma que en cuanto a moral nadie puede enseñar cosa alguna a otros, a menos que no haya tenido a Dios por maestro.
Extacto de: LO ABSOLUTO - Ramón de Campoamor 

27/6/17

EL PUNTO OMEGA (III)


Claude Tresmontant escribe: Toda la obra científica de Teilhard puede caracterizarse como un esfuerzo para leer, en la misma realidad, y sin acudir a ningún supuesto metafísico, el sentido de la Evolución, para elucidar su intencionalidad inmanente, en el orden mismo del fenómeno, por el método científico solamente, generalizando así, en el dominio del Fenómeno espacio-temporal total, una diligencia reconocida como legítima en otras regiones del saber, en psicología, por ejemplo, como ya hemos dicho.

La evolución continuada.

Además de la evolución biológica y la tendencia descrita antes, le sigue la evolución cultural del hombre, que ha de ser una continuación de aquella.
“Sin ninguna razón científica precisa, sino por simple efecto de impresión y rutina, hemos adquirido la costumbre de separar unos de otros, como si pertenecieran a dos mundos diferentes, los ordenamientos de individuos y los ordenamientos de células, siendo sólo los segundos mirados como orgánicos y naturales, por oposición a los primeros, relegados al dominio de lo moral y lo artificial. Lo social (lo social humano sobre todo), se considera asunto de historiadores y de juristas, más que de biólogos.
Superando esta ilusión vulgar, intentemos más sencillamente, la vía contraria. Es decir, ampliemos, sin más complicaciones, la perspectiva reconocida más arriba como válida para todos los agrupamientos corpusculares conocidos, desde los átomos y las moléculas hasta los edificios celulares inclusive. Dicho de otra forma, decidamos que los múltiples factores (ecológicos, fisiológicos, psíquicos) que actúan para aproximar y relacionar establemente entre sí a los seres vivientes en general (y más especialmente a los seres humanos), no son más que la prolongación y la expresión, a este nivel, de las fuerzas de complejidad-conciencia, que como decíamos, siempre han sido actuantes, para construir (tan lejos como sea posible y en todos los lugares donde sea posible en el Universo), en dirección opuesta a la entropía, conjuntos corpusculares de orden cada vez más elevados.

Según la expresión de Julian Huxley, el hombre no es otra cosa que la evolución hecha consciente de sí misma.
El hombre toma conciencia de la corriente ontológica que le arrastra y tiene en su mano ciertas palancas de mando. La condición primera para que el hombre acabe la obra cósmica emprendida, es que la evolución o en términos metafísicos, la Creación, descubra que tiene un sentido. Si hay fracaso, la culpa no deberá ser imputada al Universo, ni a la Creación, sino al hombre. El hombre no es solamente una nueva especie de animal, como todavía se repite con demasiada frecuencia. Representa, inicia una nueva especie de vida.

Después de la era de las evoluciones sufridas, la era de la auto-evolución, en él, la conciencia, por primera vez sobre la Tierra, se ha replegado sobre sí misma, hasta convertirse en pensamiento, para el mundo, estar construido de tal modo que el pensamiento que ha salido evolutivamente de él tenga derecho a considerarse irreversible, en lo esencial de sus conquistas y que la conciencia, florecida sobre la complejidad, escape, de una manera o de otra, a la descomposición de la que nada podrá preservar, a fin de cuentas, al tallo corporal y planetario que la soporta. A partir del momento en que ella se piensa, la evolución no podrá ya aceptarse, ni autoprolongarse, más que si se reconoce irreversible, es decir, inmortal.

El hombre, al mismo tiempo que un individuo centrado en relación consigo mismo (es decir, una persona) ¿no representa un elemento, en relación con alguna nueva y más alta síntesis?. Conocemos los átomos, sumas de núcleos y de electrones; las moléculas, sumas de átomos; las células, sumas de moléculas, ¿no habrá entre nosotros, una humanidad en formación, suma de personas organizadas?. Y ¿no es ésta, por lo demás, la única manera lógica de prolongar, por recurrencia (en la dirección de mayor complejidad centrada y de mayor conciencia), el curso de la moleculización universal?.

Introducción al Pensamiento de Teilhard de Chardin - Claude Tresmontant - Ediciones Taurus.

17/6/17

EL PUNTO OMEGA (II)


Mientras que Santo Tomás de Aquino vivió en una época en que coexistían la religión y la filosofía cada una con su verdad, Pierre Teilhard de Chardin vive en una época en que coexisten y compiten ciencia y religión. Así como Santo Tomás pertenece tanto a la filosofía como a la religión, y las compatibiliza en una verdad única, Teilhard de Chardin pertenece tanto a la religión como a la ciencia, y trata de compatibilizarlas en una única verdad y dice:

La originalidad de mi creencia consiste en que tiene sus raíces en dos campos de la vida habitualmente considerados como antagonistas. Por educación y formación intelectual, yo pertenezco a los Hijos del Cielo, pero por temperamento y por estudios profesionales, yo soy un Hijo de la Tierra. Situado así por la vida en el corazón de dos mundos de los que conozco, por una experiencia familiar, la teoría, la lengua y los sentimientos, no he erigido ningún tabique interior, sino que he dejado que actúen en plena libertad una sobre otra, en el fondo de mí mismo, dos influencias aparentemente contrarias. Después de treinta años consagrados a perseguir la unidad interior, tengo la impresión de que se ha operado, naturalmente, una síntesis entre las dos corrientes que me solicitan. Una no ha matado a la otra. Hoy creo, probablemente, más que nunca en Dios y desde luego, más que nunca en el mundo”.

Está aquí, a una escala individual, la solución particular, esbozada al menos, del gran problema espiritual con el que choca en la hora presente, el frente de avance de la humanidad. (Citado en Introducción al Pensamiento de Teilhard de Chardin de Claude Tresmontant - Taurus Ediciones)

Los escritos de Teilhard de Chardin tratan de ser estrictamente científicos, si bien luego podrán ser interpretados desde una visión cristiana. Al respecto se citan algunas aclaraciones que aparecen en distintos escritos:
Las páginas que siguen no tratan de presentar directamente ninguna filosofía; pretenden, por el contrario, extraer su fuerza del cuidado que se ha tenido en evitar todo recurso a la metafísica. Lo que se proponen es expresar una visión tan objetiva e ingenua como sea posible de la Humanidad considerada (en su conjunto y en sus conexiones con el Universo) como un fenómeno. Ni explícitamente, ni implícitamente, se ha introducido en nuestros desarrollos la noción de lo mejor absoluto, o la de causalidad, o la de finalidad. Una ley experimental, una norma de sucesión en la duración, esto es lo que presentamos a la sabiduría positiva de nuestro siglo”.
Quede bien entendido, en primer lugar, que en lo que sigue, me limito expresamente como es conveniente, al terreno de los hechos, es decir, al dominio de lo tangible y de lo fotografiable. Al discutir, como sabio, perspectivas científicas, debo atenerme y me atendré estrictamente, al examen del orden de las apariencias, es decir, de los fenómenos.

Sobre el sentido de la evolución, Theilard de Chardin dice:

Desde la religión o desde la filosofía se habla de la finalidad del universo, o de la finalidad del hombre, como si mediante la revelación o mediante la razón pudiéramos descubrir la voluntad explícita del Creador. En cambio, desde la ciencia sólo podemos hablar de un sentido, como una tendencia observable de la evolución del universo, o de la humanidad. Luego, a partir de este sentido, es posible hablar de una finalidad implícita, o finalidad aparente”.

La evolución es la expresión de la ley estructural (a la vez de ser y de conocimiento) en virtud de la cual nada, absolutamente nada, podría entrar en nuestra vida y visión más que por vía del nacimiento, sinónimo, en otros términos, de la pan-interligazón temporal-espacial del Fenómeno. No fue hasta el siglo XIX, bajo la influencia de la Biología, cuando fue descubierta la coherencia irreversible de todo lo que existe. La menor molécula de carbono está en función, por naturaleza y por posición, del proceso sideral total; y el menor protozoario está tan estructuralmente mezclado con la trama de la Vida, que su existencia no podría ser anulada, por hipótesis, sin que se deshiciese ipso facto la red entera de la Biosfera. La distribución, la sucesión y la solidaridad de los seres, nacen de su concrescencia en una génesis común. El tiempo y el espacio se unen orgánicamente para tejer, los dos juntos, la Tela del Universo”.

Fuente: Introducción al Pensamiento de Teilhard de Chardin - Claude Tresmontant - Ediciones Taurus.