24/4/17

LO ABSOLUTO (IV)


Fundar la ciencia en un hecho de conciencia o de sentimiento, sin tener por norte las ideas arquetípicas, es entregar el mundo al desorden, es la proclamación de la insubordinación universal, es el “sálvese el que pueda” del género humano, es subordinar la idea al apetito, es querer suprimir la luz para ver más claro.

Con el psicologismo se eleva a principio la insubordinacion; y entonces Lutero proscribe la fe, Descartes y Kant la certeza absoluta, Mallebranche la libertad, Espinosa la moral, Rousseau la autoridad, unos el libre albedrío, y todos a Dios. Dejemos pues lo medible y lo que mide, y subamos a la medida de todo.

Empecemos por sentar, con más razón que Arquímedes, la siguiente aserción: «Dadme un punto en el espacio, y yo os daré las leyes de la creación.»
Decía Arquímedes: «Dadme un punto en el espacio, y yo os moveré el mundo con mi palanca», esto lo haría cualquier niño.
Dice Descartes: «Dadme materia y movimiento, y os haré el mundo físico», también esto es fácil; sería, como era indispensable que fuese, un mundo muy mal formado; pero en fin, el mismo niño con estos dos elementos de Descartes podría jugar a hacer caos, haría un mundo físico cualquiera.
Pero yo haré más todavía. Si me dais la abstracción más abstracta, la imagen de un átomo; fijaos bien en el punto de partida, solo la imagen de un átomo, yo os haré el mundo de las ideas. Y como la razón de las ideas es la razón de las cosas, dada la razón inmutable de las ideas, estaremos en posesión de la verdad absoluta de las cosas.
Rosmini cree que para dar a la filosofía cristiana los dos caracteres de la verdadera ciencia, la unidad y la totalidad, basta admitir como innata una sola idea, a saber, que el ser es posible. Rosmini pedía demasiado. Para construir la ciencia, yo me contentaré con que se me admita no una idea innata, sino una idea adquirida, no un principio verdadero, sino un principio supuesto; en una palabra, no necesito que se me conceda la existencia del ser, sino la mera concesión de que es posible la existencia de alguna cosa.
Supongamos la imagen ideal de un átomo fantástico, la idea del punto matemático. Con este mínimo supuesto nos basta para construir el mundo de las ideas.

En todos los seres es forzoso que haya algo de común, porque si todas las cosas no tuvieran una sustancia común, la armonía del universo sería imposible. La sustancia común es el eje que atraviesa todo lo creado actual, y lo creado venidero o posible: el mundo real y el mundo inteligible.
¿Cuál es la sustancia? o ¿de qué dicen los filósofos que se componen las cosas?.

Continuará...

14/4/17

LO ABSOLUTO (III)


La idea de sustancia es la clave del universo concebido, y el universo material solo es la misma idea hecha sensible. Ya dijo Raimundo Lulio: «si las leyes del entendimiento son las mismas que las del universo, conocidas aquellas, nada nos resta para conocer también estas otras».
Todo esto es cierto; solo que aquí hay un germen de psicologismo que es menester extinguir hasta en su raíz. En vez de decir las leyes del entendimiento son las mismas que las del universo, debemos decir que las leyes del universo son las mismas que las que el entendimiento conoce. «Conócete a tí mismo» por el conocimiento de Dios, porque mi conocimiento no me puede dar el conocimiento de Dios, mientras que el conocimiento de Dios es el que me puede dar el conocimiento de mí mismo.

Sabiendo ya que las nociones de ser, de ente, de esencia y de causa son iguales a la de sustancia, y además que la sustancia es solamente una idea sustancial, estudiemos ahora cual es la sustancialidad de esa idea.

Según Platón, “hay en la inteligencia una cosa universal, invariable, independiente del tiempo y del espacio, y de toda circunstancia, a saber, las ideas”.
Y yo añado: en las ideas hay una idea ejemplar que las resume todas, idea matriz que contiene el germen de todas las ideas, preconcepción universal con la cual el ser concibe y crea todas las existencias, idea magna rerum mater, preconcepción de todas las concepciones, suma de toda ciencia: lo absoluto, o lo que es lo mismo, la Sustancia.

¿Cuál es la razón de todo? La razón de todo son las ideas, son lo que está por encima de todo.
El mundo ideal existe por necesidad, es ontológico; conocido por nosotros es psicológico, y practicado por nosotros el mundo ideal se convierte en un mundo real.
El universo se compone de lo medible, de lo que mide, y de la medida de todo. Lo medible son las cosas, lo que mide la razón, y Dios la medida de todo. Lo creado y lo creable no es ni puede ser más que un reflejo de lo absoluto.

Y ¿qué es lo absoluto? Lo absoluto es todas las ideas contenidas en una sola idea; es el conjunto de todas las ideas sometidas a la unidad.
Puesto que el mundo abstracto es el más verdadero porque es el eterno mundo real, busquemos la idea matriz que sintetice el conjunto de las ideas.
¿Buscaremos esta idea madre entre lo medible, entre las cosas? No; todo ser contingente solo tiene su razón suficiente en el ser necesario. Es menester convencer a los hombres de que el carpintero que sierra una tabla lo hace obedeciendo, sin saberlo, a algún principio abstracto, a alguna ley matemática, cuyo tipo es lo absoluto, cuyo ejemplar es Dios.
¿Buscaremos, como Descartes y su escuela, la idea madre en un hecho de conciencia? Tampoco; la ciencia en nuestro espíritu está, pero no es, nuestra conciencia se va; pero el saber se queda.

Continuará...

9/4/17

LO ABSOLUTO (II)


La noción del ser, es sin contradicción la más universal, y en consecuencia la más simple que se halla en nuestro espíritu. La idea más general que tenemos es la de alguna cosa. La nada absoluta nos es imposible concebirla, y el hablar de ella es contradecirse a sí mismo. Para concebir la nada sería menester tener de ella alguna idea, y todas nuestras ideas siempre y necesariamente se relacionan a alguna cosa, sea a cualquier cosa que es, sea a cualquier cosa que puede ser, sea a un objeto, sea a una cantidad, sea a una relación.

La ontología, la reina de las ciencias, es la ciencia del ser, de lo que es eternamente, de lo que no puede dejar de ser, la ciencia que prueba que todos los posibles se efectúan de un modo necesario. Según la proposición de la escuela, «el ser es todo lo que no repugna la existencia». Así ser y existir es una misma cosa, porque en la idea lo mismo existe lo que es, que lo que puede ser, y la ciencia debe abrazar no solo el ser, sino lo que puede ser, no solo lo que es, sino todo lo que es posible que sea.

Antes, el principio de causalidad y la noción del ser se llamaban la idea del ente. Esta noción se dividía en tres categorías: ente que es todo de suyo y nada de otro, lo increado, lo necesario, lo eterno, Dios; ente de otro ente, lo que subsiste mientras subsiste, la criatura; y ente por otro ente, lo que es atributo, lo accidental.

Algunos antiguos filósofos hacían figurar la unidad y el ser, o lo que nosotros llamamos la sustancia, en la esencia, y llamaban esencias a las ideas. La distinción entre la esencia y la sustancia no ha comenzado a establecerse hasta el reinado de la filosofía escolástica.

Platón hacía consistir la esencia en la sustancia.
El ente, el ser, la causa, la esencia y la sustancia; cinco nombres de una misma cosa en diferentes estados; pues ente es la idea abstracta de ser; ser es la idea más concreta de ente; causa, que es una idea general como la de ente, y más determinada que la de ser; y sustancia, que siendo la idea de ente concreto, de un ser que es de cierto modo, y de una causa que lo motiva todo, viene a representar la idea más universal y más completa de ser.

Englobadas todas las cuestiones de ente, de ser, de esencia y de causa en la noción única de sustancia, vamos a examinar cual es la idea esencial, la idea madre, el tipo ideal, la idea de las ideas.

¿De qué se componen las cosas? De una sustancia primera que existe de sí, y de otras secundarias que existen por sí.
Sustancia es lo que siempre subsiste, es lo que queda inmutable en medio de las mudanzas, es aquello que en toda diversidad permanece idéntico, como la unidad en el número; es lo que variando de estados no muda de naturaleza.
La sustancia que subsiste en sí, de sí, y por sí, es eterna por necesidad, es Dios.
La sustancia que existe por sí, es la que existe mientras existe. La sustancia que existe recibiendo el ser de otro, es criatura. La sustancia que existe por otro, es atributo. Lo que hay más abstracto en el pensamiento es lo que hay más real en las cosas. Y es indudable que para andar seguros por la tierra es menester ir mirando al cielo. Si tuviéramos bastante percepción para conocerlo, veríamos que no hay solución de continuidad entre el hecho y la idea, entre lo finito y lo infinito, entre el mundo y Dios.

Continuará...

6/4/17

LO ABSOLUTO (I)


Así como los navegantes, por el aroma de la canela conocen la dirección de la isla de Ceilán a mucha distancia, cuanto más nos alejamos del mundo más presentimos que nos acercamos a la patria de la verdad, porque, como desde ciertas cumbres, ya parece que se siente el olor del cielo, porque los rayos de luz que la verdad despide se van haciendo más claros y más tendidos, más intensos y más extensos.

Todas esas cuestiones que se agitan tempestuosamente entre el cielo y la tierra, entre la filosofía y el dogma, entre el sacerdocio de la fe y el imperio de la duda; unas se van achicando, otras se agrandan; las pueriles se convierten en graves, y las graves en pueriles; todo se va viendo sencillo, porque todo se va viendo claro; las ideas van siendo menos particulares, y ya la inteligencia va conociendo el ser, padre de la verdad, y ya vamos viendo que la verdad es la perfecta conformidad del ser y de la inteligencia.
Aquí ya vemos que así como hay dos especies de entendimientos, el increado y el creado, hay dos especies de verdades, la general y la particular, la objetiva y la subjetiva, la verdad de siempre y la verdad de ahora.
Esta verdad subjetiva, particular, de ahora, es la ecuación entre la cosa y el entendimiento del hombre; pero la verdad que vamos viendo, según subimos, es la verdad objetiva, general, la de siempre, la absoluta; y esta verdad es la ecuación entre la cosa creada y el entendimiento increado, es la conformidad de la razón del hombre con la razón de Dios.
Este punto alto del horizonte es aquel lugar superior donde, como observa Fenelon, mirando los geómetras chinos encuentran las mismas verdades que los europeos, mientras unos y otros se desconocen completamente. Aquella es la región de las verdades eternas, que son independientes de la voluntad divina. Aquel horizonte es la región de las águilas del entendimiento humano. Allí fué a buscar Platón la teoría de las ideas innatas, y Santo Tomás los fundamentos de su ideología, y Pascal las soluciones de sus problemas, y San Jerónimo el tipo de su virtud.
En esa cuna de luz innata nació para el hombre la verdad absoluta, allí se aparecerá eternamente a todos los que busquen su genealogía por cima de los horizontes de lo finito; con ese enigma que parece inexplicable, es con lo que se explica todo; esa idea absoluta es la razón de todas las ideas, y las razones de las ideas son las razones de todas las cosas.
Lanzándose a esta región de luz inefable, nuestra razón de un salto, por medio del concepto universal de las cosas, se levanta a las concepciones universales, sin pasar por medio de ningún dato empírico y sin necesidad de ocasión de ningún hecho de experiencia. Aquí ya las verdades son eternas, tomando el carácter esencial de que no pueden ser lo contrario de lo que son, y se formulan espontáneamente en nuestro espíritu con una evidencia inmediata.

«Todo hecho que principia supone una causa», «todos los radios de un círculo son perfectamente iguales», «no hagas con otro, lo que no quieras que el otro haga contigo», proposiciones todas confirmadas por la experiencia, pero que no es necesario para saberlas que la experiencia nos las enseñe. A esta altura inaccesible ya se encuentra la verdad invencible porque es inatacable; ya se siente el alma fortalecida con el auxilio de arriba, ya parece que se halla refugiada como dice un escritor: “bajo el cañón de la luz sobrenatural”.
El reflejo de esta luz divina es la estela que marca el rumbo de la verdad. La luz intelectual que hay en nosotros es la imagen de esta luz increada de que se inunda el alma en estas alturas, y por eso se dice en los Salmos: “la luz de tu rostro, Señor, está trazada e impresa en nosotros”.

Todos los trabajos de los filósofos se reducen a estos tres órdenes de investigaciones: estudiar una esencia, una causa o un hecho, o más concretamente, profundizar las cosas-causas para deducir las cosas-efectos, o más sencillamente todavía, examinar de qué se componen las cosas, y cómo subsisten las cosas.

Una cosa no puede ser y dejar de ser a un mismo tiempo. Este principio es una verdad eterna. El pensamiento concibe esta verdad; pero no la hace. Si el pensamiento faltara, esta verdad podría no ser concebida; pero no podría ser deshecha. Dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí. Si el pensamiento que concibe esta verdad no existiera, la verdad continuaría existiendo. De lo cual se deduce que el entendimiento no regula las leyes de las cosas, sino que las leyes de las cosas forman la regla del entendimiento. Las ideas generales sólo en Dios son, y en nosotros sólo están. La verdad es una ley divina, que aunque se suele apagar en nuestro entendimiento, ella en sí misma es inextinguible.

Continuará...

Extracto del libro LO ABSOLUTO por D. Ramón de Campoamor de la Real Academia Española (año 1.865)

23/3/17

LOS CALDEOS

Así como dos inmensos ríos que se encuentran y se juntan entre sí, la antigua religión divina de los Atlantes y la nueva religión de los Vedas se juntaron y florecieron en la naciente raza Aria.
Al nordeste de África se extendía una tierra casi inhabitada, la finísima arena del desierto era la única dueña del territorio, pero en el linde oriental de este desierto, se estableció una nueva raza después conocida con el nombre de Meda. Dos grandes ríos el Eufrates y el Tigris, surcaban esa tierra y ayudaron la tarea fundadora de los nuevos habitantes.
La historia de la destrucción de la Atlántida, será escrita en los anales caldeos con la leyenda del "Dios Belo". Por la maldad de los hombres, Dios decide destruirlos y encarga a Xisutros que construya un arca y guarde en ella a todo ser bueno y que navegue hacia la tierra de Nicir, tierra prometida de salvación.
El Titán y el Ner, gigantes caldeos, son también vislumbres del conocimiento que tenían de la gigantesca raza Atlante. La lucha de los primitivos caldeos contra la rebelde naturaleza e incomodidad del terreno que habitaban y el recuerdo del culto natural de sus antepasados arios, hizo que divinizaran los elementos y fenómenos naturales. Pero el culto más arraigado de este pueblo, que alcanzaría un grado elevadísimo de civilización, es aquél de la existencia de la vida después de la muerte, de la reencarnación y de la influencia de los seres buenos y malos sobre la tierra y los hombres. Por eso, el primitivo Sacerdote Caldeo es el mago, que con perfecta vocalización, aleja a los espíritus inferiores e invoca la protección de los buenos.

El estudio profundo de las artes mágicas, hace de los sacerdotes e Iniciados caldeos grandes químicos y grandes conocedores del aspecto oculto de la naturaleza. Como aprendieron que toda influencia humana está sujeta a la influencia estelar y sideral, fueron astrónomos consumados. Tan cierto es esto, que los templos caldeos se pueden considerar como grandes observatorios. Los antiguos templos eran rectangulares y se llamaban Zigurats, con tres, cuatro o siete pisos sobrepuestos. Estaban construidos sobre grandes cerros artificiales y el piso superior de forma semiesférica, era un perfecto aparato telescópico fundido en plata y oro. Allí estaba la cámara secreta de la Diosa Ishtar, a la cual no podían entrar más que los Grandes Sacerdotes Iniciados o los iluminados que hubieran logrado la clarividencia mental. Los pueblos caldeos, que primitivamente se constituyen en clanes para la disciplina de su organización, alcanzaron bien pronto un gran poder y civilización. No ponían piedras ni mármoles como los egipcios; pero supieron escribir su historia sobre grandes ladrillos de barro que han llegado hasta los días actuales.

También adoraron a un Dios Único, Zi Ana (Dios Creador), Si Kia (el Dios humanizado), el redentor hecho hombre, llamado el Grande y Sublime Pez. Recordemos que el Pez, inicialmente era el símbolo de los primeros cristianos.


Fuente:Diez Grandes Religiones - Santiago Bovisio.

13/3/17

DIOS MIN

Estela con Min, Qadesh (Siria) y Reshef (Canaán), en Deir el-Medina, Egipto. 

Min es un Dios Lunar de la fertilidad, la vegetación y de la lluvia, protector de los comerciantes y los mineros, representaba la fuerza generadora de la naturaleza en la mitología egipcia.
Min era de las deidades egipcias más antiguas, su culto se remonta a la época predinástica, procedía de Coptos, cerca de la ruta caravanera del Uadi Hammamat donde era el protector de los viajeros mercaderes y de los mineros.

Min estaba relacionado con el calendario, y vinculado a la realeza pues aseguraba la abundancia.
Fue representado como hombre de piel negra o verde manteniendo el falo erecto, sobre un pedestal portando corona de dos largas plumas y flagelo. En algunas ocasiones se representa como un toro negro o un león.
Se le consideraba hijo de Ra, o de Shu, y Jentit-Iabet era su madre-esposa; formaba pareja con Repit en Atribis, y con Aperetisis en la época griega, siendo su hijo Kolanthes. También formaba tríada con Kadesh y Reshep. En una estela del museo del Louvre se le cita como hijo de Isis y Osiris.
Fue denominado "Jefe del Cielo" y "Abridor de las nubes", en la época predinástica, como dios de la lluvia, y fuerza generadora; también era el "Guardián de los caminos", como protector de los comerciantes y las caravanas que viajaban por el desierto, era el "Señor del desierto oriental".

Min, como dios lunar, era el "Protector de la Luna". Era llamado "toro de su madre", como fecundador de la diosa-cielo. El culto a Min fue uno de los más duraderos y extendidos, siendo popular en la totalidad de Egipto en todos los periodos.

Para los griegos era el dios Pan, y llamaron Panópolis a la ciudad de Ipu o Jent-Min, donde era adorado, la actual Ajmin. También fue venerado en Jemnis y Coptos, donde se le adoró en la forma de toro blanco llamado Tep Hesepet durante el Imperio Nuevo.
Era el dios del mes de Tybi, al comienzo de la estación de Peret. Además, el último día del mes lunar estaba consagrado a Min y era llamado el día de "La salida de Min". Durante el Imperio Nuevo era muy popular, celebrándose en su honor fiestas orgiásticas el día 28 del mes de Mesore.

Durante el Imperio Medio fue asociado a Horus el Viejo como Min-Horus, y en el Imperio Nuevo con Amón-Ra, siendo muy popular. Muchos de los atributos de Min fueron recogidos por Amón, a quien también se le representó a veces con el falo erecto, para destacar su potencia fecundadora. Se le asoció a la serpiente Kamutef en Luxor. Se le ofrecía la primera cosecha de trigo en la "Fiesta de la Escalera".
La lechuga, debido a sus presuntas propiedades afrodisíacas, era la planta sagrada de Min, y al principio de la estación de la cosecha, se sacaba su imagen del templo a los campos. Ello formaba la parte central del festival de la salida de Min, durante el cual se bendecían los cultivos y se celebraban juegos gimnásticos en su honor.

Fuentes:

10/3/17

EL BELÉN DEL SAHARA

Investigadores italianos han revelado el descubrimiento en el Sahara Egipcio de un dibujo rupestre de unos 5.000 años de antigüedad de lo que podría ser el Belén más antiguo del mundo, informa el portal Seeker.

El dibujo rupestre fue hallado en 2005. El 'belén' se encontró durante una expedición en una zona entre el valle del Nilo y la meseta de Gilf Kebir, en el techo de una pequeña cavidad. La pintura muestra una estrella al lado este y un recién nacido flanqueado por sus padres y animales. La escena está pintada en ocre de color rojo y marrón. "Es una escena muy evocativa que efectivamente se parece al belén de la Navidad, pero se le adelanta unos 3.000 años", ha señalado el geólogo Marco Morelli, director del Museo de Ciencias Planetarias en la ciudad italiana de Prato.

El investigador ha destacado que podría ser interpretado como una representación normal de una familia, con un bebé entre sus padres, pero otros detalles hacen que este dibujo sea único.
El niño se encuentra algo elevado por encima de las dos figuras adultas, como si estuviese ascendiendo hacia el cielo. Esta posición, si el niño no estuviese entre los padres, podría significar el nacimiento o el embarazo. Sin embargo, la pintura es aún más complicada en el plano simbólico si se tienen en cuenta elementos como los padres, la estrella y los varios animales representados: un león, un babuino y un mono antropomórfico. "Es un dibujo intrigante, no encontramos escenas parecidas antes del inicio del siglo cristiano".

El descubrimiento tiene varias implicaciones, ya que provoca nuevas preguntas sobre la iconografía de uno de los símbolos cristianos más poderosos.


27/2/17

GONDWANA


Hace 477 millones de años, lo que hoy es el norte de la Península Ibérica sufrió una gigantesca erupción volcánica, que cubrió completamente de cenizas una superficie de por lo menos 15.000 Kms. cuadrados (equivalente a la provincia de León) y que lanzó a la atmósfera más de 80.000 millones de toneladas de rocas y escombros. Se ha calculado que el volumen de cenizas causadas por este evento catastrófico alcanzó un volumen de 60 Kms. cúbicos.
Tuvo lugar en una época en que el suelo que pisamos se encontraba muy lejos de donde está ahora, cerca del polo Sur, en una zona costera de un supercontinente, hoy desaparecido, llamado Gondwana.

El trabajo ha sido dirigido por un equipo de investigadores de la Universidad de Salamanca y se ha publicado en la revista Tectonophysics.

Por su tamaño, la erupción estaría dentro de la categoría de "colosales", y alcanzaría un 6 en el Índice de Explosividad Volcánica (VEI) que manejan los expertos y que va del 1 al 8.
En esta clasificación, según publica José Pichel en la página web de la Agencia Iberoamericana para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología (Dicyt), cada valor supone que la erupción es diez veces más violenta que en el valor inferior. Por ejemplo la del Vesubio que acabó con Pompeya tiene un VEI de 5 y expulsó de 1 a 3 Kms. cúbicos de materiales a la atmósfera; y la del volcán Pinatubo (Filipinas), en 1991, un VEI 6 con más de 10 Kms. En estos casos, las capas de ceniza se extienden por centenares o miles de kilómetros.

Esta erupción podría haber sido incluso peor. Se han hallado en la cordillera Cantábrica rocas muy alejadas y que también podrían corresponder al mismo evento. Si se confirmara este extremo, la erupción podría haber sido aún mucho mayor, con un índice VEI 7 y entrar, por lo tanto, en el tipo de erupciones "mega-colosales", con un volumen de cenizas de 600 Kms. cúbicos y una emisión de 900.000 millones de toneladas de rocas y lava.
Un evento así habría alterado por completo todo el norte de la península, desde Galicia hasta Aragón. Algunos investigadores van incluso más allá y sostienen que la erupción podría haber alcanzado una magnitud VEI 8 y entrar en la categoría de "supervolcánicas apocalípticas".
Para llegar a estas conclusiones, Gabriel Gutiérrez Alonso, Fernando Corfu, Juan Carlos Gutiérrez Marco, Javier Fernández Suárez y Enrique Bernardez, analizaron muestras de rocas de Asturias y León.

A pesar de su extremada violencia, y de que la nube de cenizas debió permanecer en la atmósfera durante muchos años, esta super erupción volcánica no afectó, como han hecho otras, a la vida en nuestro planeta. Y es que cuando se produjo, hace 477 millones de años, la vida en la Tierra se limitaba a los océanos y no se había establecido aún en tierra firme. Lo cual no quita que, probablemente, la vida submarina de toda la región quedara aniquilada por el evento, uno de los más violentos y destructivos de los que se ha tenido noticia hasta ahora.


25/2/17

LAS TABILLAS DE CRISTO


En 2008 un beduino encontró en una cueva en Jordania un conjunto de 70 tablillas de metal unidas como una carpeta de anillas, en páginas no mucho más grandes que una tarjeta de crédito, había imágenes, símbolos y palabras que parecen referirse a Cristo, sus discípulos, a la crucifixión y la resurrección. Pertenecían con toda probabilidad a cristianos que huyeron tras la caída de Jerusalén en el 70 d.C. Su contenido generó una gran polémica en 2011 cuando las tablillas vieron la luz por primera vez.

Jennifer y David Elkington, obtuvieron permiso del Departamento de Antigüedades con sede en Amman para analizar las tablillas y descubrieron que en el texto se dice que Jesús estaba recuperando una antigua tradición de la época del rey David, y no creando una nueva religión.

Muchos especialistas creyeron que estos documentos debían ser falsos hasta que los profesores Roger Webb y Chris Jeynes del Laboratorio Nodus del Centro Ion Beam de la Universidad de Surrey han analizado recientemente una de las tablillas de plomo, confirmando que es compatible con una muestra comparativa de antiguo plomo romano procedente de unas excavaciones realizadas en Dorset del siglo I.

El portal Ancient Origens precisa que cuando los investigadores analizaron el texto, descubrieron que la lengua utilizada en los escritos es paleohebreo. Sin embargo, como bien apunta el profesor Roger Webb, “Si el plomo es antiguo, la escritura es antigua. Pero no hay garantías de que lo que está escrito en ellas sea cierto.”

En la Biblia se refiere a Jesús como un “tekton” que se traduce generalmente como carpintero, pero en realidad significa un artesano experto y podría referirse a la habilidad de producir este tipo de trabajos en metal. Y la precisión es importante porque en opinión de Margaret Barker, antigua presidenta de la Sociedad para el Estudio del Antiguo Testamento, confirmó que en la Biblia se menciona un libro sellado.

Las tablillas de metal presentan numerosas estrellas de ocho puntas y mencionan los nombres de los apóstoles Pedro, Juan y Santiago, además de a Jesucristo.
Hay una cruz en primer plano, y detrás de ella lo que parece ser la tumba (de Jesús), un pequeño edificio con una abertura, y detrás los muros de la ciudad. También hay paredes representadas en otras páginas de estos libros y casi con toda seguridad se refieren a Jerusalén. Se trata de una crucifixión cristiana que tiene lugar fuera de las murallas de la ciudad.
De confirmarse la antigüedad de los documentos estaríamos frente a un hallazgo revolucionario.


20/2/17

EL MECANISMO DE ANTIKYTHERA

Tras diez años de trabajo para descifrar las inscripciones del antiguo "mecanismo de Antikythera", el Instituto para el Estudio del Mundo Antiguo en Nueva York ha revelado que entre sus utilidades, sirvió para hacer predicciones astrológicas.

En 1900 el buceador Elías Stadiatos se sumergía en la costa sudeste de Grecia, muy cerca de la minúscula isla de Antikythera, para conseguir esponjas, y a 40 metros de la superficie descubrió unas estatuas de bronce. Cuando el capitán Kondos ordenó a sus hombres que exploraran detenidamente la zona, se supo que las estatuas de bronce iban a bordo de un pecio romano hundido en el mar Egeo en el año 80 a.C., joyas, muebles, ánforas de vino… Un auténtico tesoro. Pero el artefacto más valioso del cargamento pasó entonces inadvertido. Se trataba de una caja de madera carcomida, de 32 cm. de largo, 16 de ancho y 10 de alto que, debido a las precarias condiciones, se deshizo en pedazos al llegar a la superficie. Esta circunstancia, permitió que quedaran expuestos algunos engranajes que habían en su interior y el artefacto pasó a ser conocido como el mecanismo de Antikythera.

Tras años condenado al ostracismo, el mecanismo de Antikythera ha sido objeto de diversos estudios. Hasta ahora se habían centrado en los engranajes similares a los de un reloj de repisa de chimenea. Pero, en lugar de horas y minutos, los punteros en el disco delantero seguían los movimientos del Sol, la Luna y los planetas. Dos diales en espiral en la parte de atrás funcionaban como un calendario y para la predicción de eclipses. El autor principal Alexander Jones, del Instituto para el Estudio del Mundo Antiguo en Nueva York, estima que el mecanismo original contó probablemente con hasta 20.000 caracteres.

Según informa Smithsonianmag.com, las letras son muy pequeñas, algunas de menos de un milímetro y oculta bajo la superficie de los fragmentos oxidados. Jones y sus colegas utilizaron la tomografía computarizada para revelar nuevas secciones de texto y actualizar las lecturas anteriores.
Texto por encima y por debajo de los diales describen las salidas y puestas de constelaciones estelares en varias fechas durante todo el año. Jones muestra que este calendario estelar o "parapegma," fue más extenso de lo pensado, enumerando al menos 42 eventos, incluyendo solsticios y equinoccios solares.

Los investigadores utilizaron los nuevos datos para estimar con precisión más probable la ubicación del astrónomo que compiló el parapegma. Coinciden con una latitud de alrededor de 35 grados. Esto descarta Egipto o el norte de Grecia, y que el objetivo perfecto era la isla griega de Rodas. También consideran que personas diferentes realizaron los grabados, lo que sugiere que el dispositivo se realizó en el contexto de un taller o negocio familiar, no por un solo mecánico.

Jones cree que tales predicciones no tienen ninguna base astronómica. Opinan que estas características tenían un propósito de anticiparse al futuro, así como "una astrología a gran escala". Los griegos heredaron esta creencia de los babilonios, cuyos sacerdotes eran astrónomos obsesionados con ver los cielos en busca de malos augurios.