29/1/18

CARTOGRAFÍA CIENTÍFICA (II)

                                  El coloso de Rodas


Durante el siglo III a.C. la ciudad de Alejandría se convirtió en el centro principal del conocimiento geográfico tras la fundación de la Biblioteca de mano de la escuela de geometría euclediana, que prosperó durante el reinado de Ptolomeo Filadelfo (285-246 a.C.), a su amparo Eratóstenes de Cirene (276-196 a.C.) escribió dos libros que resultaron fundamentales: “La medida de la Tierra”, donde explicó el método para calcular la circunferencia de la Tierra basado en la geometría de la esfera, y “Geografía”, donde expuso las instrucciones para construir el mapa de la ecúmene.

Eratóstenes realizó dos grandes contribuciones: la medición de la circunferencia de la tierra, que estableció en 250.000 estadios, y la construcción de mapas terrestres con paralelos y meridianos perpendiculares, estableciendo con ello dos conceptos que a la postre han resultado básicos en la cartografía: la fidelidad de posición y la fidelidad de eje.
Su red ortogonal de coordenadas confirió a los mapas un uso científico y práctico y permitió trasladar al mapa informaciones astronómicas y otras procedentes de viajes a partir de la determinación de puntos de control establecidos mediante cálculo astronómico.
Su trabajo tuvo importantes consecuencias tales como:
1) La posibilidad de conocer por métodos geométricos el tamaño de cada paralelo.
2) La posibilidad de convertir fácilmente en estadios las medidas realizadas por métodos gnomónicos y expresadas en fracciones de círculo a partir del conocimiento de la latitud, es decir establecer la longitud.
3) El conocimiento de la posición de la ecúmene en el globo y su tamaño.

En su libro Geografía, Eratóstenes localizó la ecúmene entre la mitad norte de la distancia entre el Ecuador y el trópico de verano (12ºN en el País de la Canela, Somalia) y el Círculo Polar Ártico (66ºN, en la isla de Tule) y calculó su longitud en el meridiano de Méroe-Alejandría-Rodas en 38.000 estadios (54º), y su ancho, en el paralelo de Atenas, entre promontorio Sagrado (cabo San Vicente) y el cabo de India, en 74.000 estadios, a los que añadió 2.000 más al este y al oeste, dando 78.000 estadios para hacerlo divisible por 6, lo que equivale a una longitud de 138º. Se le atribuye la construcción de la esfera armilar con la que determinó la oblicuidad de la eclíptica.

Sin embargo, el predominio geográfico de Alejandría comenzó a declinar tras la muerte de Ptolomeo III Evergetes (282-222 a.C.), cuando muchos sabios alejandrinos emigraron a Pérgamo, Rodas y Roma, donde, al amparo de Escipión Emiliano el Africano (185/4-129 a.C.), se aglutinó el conocido como “Círculo de los Escipiones”, integrado por un núcleo de autores griegos entre los que destacó Polibio de Megalópolis (210/200-127 a.C.), y que hicieron de Roma el centro del conocimiento geográfico. Polibio, más conocido por su “Historia”, no ejerció una gran influencia en el desarrollo de la Geografía, pero contribuyó a popularizar su conocimiento en Roma. Se le conocen algunas contribuciones como la medición de la distancia entre las Columnas y el Estrecho de Mesina en 18.700 estadios y otras medidas3, y su crítica a Eratóstenes por dar crédito a Piteas y llevar el límite de la ecúmene hasta Tule, proponiendo como latitud extrema boreal la de Irlanda, en 54ºN, donde se observa el cielo con las estrellas visibles desde Rodas.

Hiparco de Nicea (190-126 a.C.), pasó la mayor parte de su vida en Rodas, donde realizó observaciones astronómicas entre 161 y 126 a.C. con las que elaboró un catálogo con la posición de 850 estrellas para situar latitudes, que utilizó Ptolomeo, y que le permitió comprobar la precisión de los equinoccios comparando sus datos con otros obtenidos en Alejandría y Babilonia, descubriendo así la precesión de los equinoccios. Contribuyó a establecer los fundamentos de una geografía positiva puramente astronómica. Estableció como método para conocer la diferencia de longitud en grados la diferencia horaria en la observación comparada de los eclipses, partiendo de que cada hora equinoccial equivale a 15º, y a determinar la diferencia de longitud a partir de la observación de un eclipse lunar simultáneamente desde distintos lugares para obtener exactamente las distancias entre ambos puntos. Ratificó la idea de Piteas de que el polo es un punto en el espacio y defendió que las constelaciones se identifican por una estrella.
Utilizando el método del arco de Eratóstenes definió la latitud de las estrellas como la distancia desde el polo, y la longitud como su posición tomada en relación a los signos del zodiaco, es decir, por el grado del signo zodiacal que está en el mismo círculo meridiano de la estrella, y que se define como longitud polar. Enumeró las principales estrellas situadas sobre 24 semicírculos meridianos construidos a partir de este principio, desde un polo al otro separados por una hora equinoccial, que equivale a 15º de longitud de 700 estadios, según la medición del ecuador de Eratóstenes, que hacen los 360º. Es muy probable que estos 24 semicírculos, junto con el correspondiente número de círculos paralelos, fueran dibujados por Hiparco sobre la esfera como una retícula. De este modo resultaba más fácil para el cartógrafo determinar la posición de las estrellas y para el observador astronómico encontrar la posición de cada una de ellas.
Así, con Hiparco, el globo celeste se convirtió en una herramienta científica que podía ser utilizada para calcular el tiempo durante la noche o para calcular la duración de un eclipse lunar. Su publicación de la predicción de eclipses lunares durante seis siglos, evidenciando su regularidad, contribuyó además a quitar el miedo ancestral sobre tales eventos. Elaboró un mapa de la ecúmene que abarcaba entre los 12º34´17´´N del país de Cinamon y los 66ºN de Tule (46.200 estadios), y entre los 44º40´31´´O de promontorio Sagrado y los 75º39´18´´E de la desembocadura del Ganges, sobre el meridiano de Alejandría (en total 120º19´49´´, 70.000 estadios). Corrigió el mapa de Eratóstenes y calculó el ecuador en 277.000 estadios.

Posidonio de Apamea (135-51/50 a.C.) construyó una esfera y un planetario al estilo del realizado por Arquímedes en Rodas, y dibujó un mapa. Su amplia producción aportó dos grandes pilares al conocimiento posterior de la tierra: el descubrimiento de la posición oblicua del eje de rotación respecto al plano de la eclíptica, que explica el cambio estacional, y el reconocimiento de la existencia de una zona de carácter no climática sino astronómica, basada en el uso del gnomón. Recalculó la longitud del ecuador en 180.000 estadios, menos de ¾ del cálculo de Eratóstenes, reduciendo así la distancia cortical de un grado en el ecuador de 700 a 500 estadios, y la longitud del paralelo de Rodas en 140.000 estadios, resultando un grado de 400 estadios. Introdujo así un notable error que sin embargo, fue asumido por Marino de Tiro y Ptolomeo y que se generalizó, a partir de este, durante el Renacimiento, conduciendo a exagerar la porción de superficie ocupada por la ecúmene.

Entre mediados del siglo II a.C. y finales del siglo I d.C. la expansión territorial y comercial de Roma y las necesidades administrativas que ello conllevó, generaron una fuerte demanda de información geográfica. Inicialmente se hicieron compilaciones de los conocimientos geográficos griegos y se incorporó plenamente su tradición científica cartográfica. Pero con el tiempo se escribieron grandes síntesis descriptivas de la ecúmene, en especial de los territorios recientemente conocidos; se realizaron
expediciones militares y viajes comerciales a lugares recónditos; se obtuvieron mediciones de las nuevas tierras; y por fin, se realizaron nuevos mapas.
Roma reforzó su papel como centro del saber geográfico y aunque con Octavio Augusto y sucesores extendieron ampliamente sus dominios territoriales, lo cierto es que los comerciantes y sus actividades llegaron mucho más allá que las legiones. Se conoció la Ruta de la Seda a lo largo del camino a China y, por mar, el comercio llegó hasta las costas del mar Báltico, de la India, tras el descubrimiento del régimen de los monzones y su aprovechamiento en la navegación, y de la costa oriental del África tropical, todo lo cual propició la necesidad de elaborar un nuevo mapa romano de la ecúmene, en cuya confección resultó vital la contribución de personajes como Julio César (100 a.C-44 a.C.), Marco Vipsanio Agripa (64/63-12 a.C.) y, especialmente, Octavio Augusto (63 a.C.-14 d.C.).

En África, tras la expedición marítima realizada por Polibio (210/200-127 a.C.) en el año 146 a.C. por la costa occidental de África hasta Teón Óquema (Monte Camerún), se realizaron varias expediciones en el interior, por el Nilo, el Fezzán y Mauritania, y se tenían noticias ciertas sobre la costa oriental. En el 25 a.C. Aelius Gallus exploró el Nilo superior, y poco después Publio Petronio penetró, por orden de Augusto, hasta Napata en el 23 a.C. También Nerón ordenó explorar el Nilo con el propósito de localizar sus fuentes y estudiar la posibilidad de realizar una expedición militar sobre Etiopía. Según Séneca los expedicionarios llegaron hasta unos pantanos inmensos donde había dos rocas que manaban grandes cantidades de agua y según Plinio la expedición llegó hasta Méroe, donde se describe la existencia de algunos bosques y huellas de rinocerontes y elefantes, y que situó a 975.000 pasos desde Siene.
Según la reconstrucción realizada de la descripción de África de Plinio el Viejo, en su época se tenía conocimiento del interior del continente siguiendo el supuesto trazado del río Nilo según Juba II (40 a.C.-23/24 d.C.), que había sido explorado “solamente por su fama, de forma pacífica, sin las guerras que han hecho descubrir las demás tierras” y que, según él, discurría desde el Atlas mauritano hasta los grandes lagos y desde aquí hasta su desembocadura. En la región del Fezzán se sucedieron las expediciones a Garama.

En el 19 a.C., Lucio Cornelio Balbo penetró desde Numidia hasta Garama y tras él Junius Blaesus y Cornelio Dolabella en el 21-24 d.C., Valerio Festus en el 69 d.C. descubrió la ruta desde Leptis Magna a Garama y en el 86 d.C., Suellius o Septimius Flaccus sobrepasó Garama. Le sigue el viaje del comerciante Julio Maternus en el 90 d.C. hasta un lugar denominado Agisymba. En el interior de Mauritania, Suetonio Paulino atravesó el Atlas y llegó hasta el río Ger en el 42 d.C., y por la costa, entre el 25 y el 12 a.C., Juba II exploró, por orden de Augusto, las Islas Afortunadas (Islas Canarias). La costa oriental de África fue bien conocida hasta Cabo Delgado, en Mozambique. Diógenes, en su viaje de regreso de la India hacia Egipto, llegó hasta promontorio Rapta; Teófilo, refiere navegaciones habituales por la costa de Azania (Somalia); y Dióscoro informa de la localización de promontorio Prasum, el lugar conocido más austral de la costa oriental de África.

Extracto: El sistema geográfico de Marino de Tiro (Antonio Santana).

19/1/18

CARTOGRAFÍA CIENTÍFICA (I)


Las primeras reflexiones griegas documentadas sobre la Tierra y el firmamento se remontan al siglo VII a.C.
Según la tradición griega, Tales de Mileto (630-545 a.C.) fue el primero en dividir el cielo en cinco zonas atravesadas por un meridiano celeste de Norte a Sur, y la línea oblicua del zodíaco pasando por las tres zonas interiores, siguiendo el curso del Sol. Algunos autores piensan que fue él quien estableció la forma esférica de la Tierra y su posición central en el firmamento.

Otros autores antiguos que contribuyeron a establecer los pilares de la geografía fueron Anaximandro (610-546 a.C.) considerado el primero en realizar un mapa de la Tierra, Anaxímides de Mileto (585-524 a.C.), Pitágoras (580-495 a.C.) y Hecateo de Mileto (550-473 a.C.), al que se le atribuye la elaboración de un mapa y la primera descripción sistemática de la ecúmene.
Sin embargo, la constitución de la geografía teórica griega se retrasó hasta finales del siglo V a.C., cuando a raíz de la adopción de nuevas ideas y métodos procedentes de Babilonia y el uso sistemático de la geometría y la astronomía, se produjo una verdadera revolución científica y popular griega con la generalización de la idea de la esfericidad de la Tierra. A ello contribuyó la generalización de la lectura y de la escritura como medio de comunicación, así como el desarrollo del trabajo colectivo organizado en torno a academias y bibliotecas, según se hacía en Oriente desde hacía siglos.

Tradicionalmente se acepta que fue Eudoxo de Cnido (408-355 a.C.) quien, a principios del siglo IV a.C., estableció los fundamentos de la cartografía astronómica y terrestre griega con su teoría de las esferas geocéntricas y homocéntricas para explicar el movimiento de los planetas. Escribió dos tratados para explicar su globo celeste: “Fenómenos” donde describió los movimientos de los astros, y “Las velocidades” donde explicó los movimientos del Sol, la Luna y los planetas. No obstante, sus ideas nos han llegado fundamentalmente a través de un poema de Aratus de Solis (315-240/239 a.C.), en el que se describen las constelaciones y el Circuito de la Tierra.
Fue el primero en dibujar las estrellas sobre una esfera que representaba el firmamento, en cuyo centro situó a la Tierra reducida a la consideración de un punto, y en trazar sus trayectorias en círculos celestes: el ecuador, los trópicos, los círculos polares, la eclíptica y el zodiaco. Dibujó la franja zodiacal, constituida por los tres paralelos celestes oblicuos respecto al Ecuador terrestre que representaban la eclíptica y el zodiaco, donde localizó 43 constelaciones o más, y estableció el procedimiento para determinar la latitud del observador a partir del ángulo formado por la constelación Draco y el Norte geográfico.

Pero fue durante el reinado de Alejandro Magno (336-323 a.C.) cuando la Geografía griega experimentó un notable desarrollo con la ampliación del conocimiento de las tierras habitadas y la incorporación de las teorías geográficas egipcias, mesopotámicas e hindúes. Se produjo entonces una confluencia entre la cartografía teórica y la cartografía empírica que dio lugar a un desarrollo notable de la disciplina y que se prolongó, sin solución de continuidad, hasta época altoimperial romana. Se construyeron varios globos celestes y sistemas de esferas concéntricas, y la elaboración de mapas de la ecúmene se convirtió en una cuestión fundamental.

En este contexto inicial del desarrollo de la cartografía helénica destacó Piteas de Masalia (350 a.C.), que generalizó el uso del gnomón para medir la latitud con precisión aplicando la trigonometría, y que realizó notables contribuciones teóricas y empíricas. Por una parte, fue el primero en realizar en el mundo griego mediciones sistemáticas de la latitud durante el solsticio de invierno y en construir con sus observaciones una red de paralelos, dibujando sobre la esfera los lugares con la misma latitud, y por otra calculó la latitud de Marsella, que situó a 19º12´N desde el trópico de verano, y estableció la latitud del Círculo Polar Ártico en 66º30´N. No obstante, hay que señalar que el concepto de Círculo Polar Ártico (círculo siempre visible) era diferente al actual, y su latitud variaba en función de la latitud del lugar del observador. Se definía como el límite de las “estrellas siempre visibles” para dicha latitud y por tanto era un concepto dinámico en función de la latitud del observador.
Estableció la posición exacta del polo celeste, no como un punto identificado por una estrella concreta sino como un punto situado en el interior de un rectángulo definido por tres estrellas de luz débil definido por las estrellas Kochab y Pherkad, de la Osa Menor, y alguna estrella de la Osa Mayor.

Dicearco de Mesina (326-296 a.C.) realizó un mapa de la ecúmene que incluyó en su libro “Circuito de la Tierra” en el que incorporó, posiblemente por primera vez en la cartografía terrestre, un paralelo y un meridiano fundamentales centrados en la isla de Rodas (36ºN). El paralelo fundamental, el diafragma, denominado así por partir en dos partes la ecúmene, y el meridiano fundamental perpendicular al diafragma a la longitud de Rodas.

Continuará...

6/1/18

LOS REYES MAGOS



Agranda la puerta, padre,
porque no puedo pasar;
la hiciste para los niños,
yo he crecido a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta,
achícame, por piedad;
vuélveme a la edad bendita
en que vivir es soñar.
Gracias, padre, que ya siento
que se va mi pubertad;
vuelvo a los días rosados
en que hijo no más.
Hijo de mis hijos ahora
y sin masculinidad
siento nacer en mi seno
maternal virginidad.

Miguel de Unamuno

Esta poesía es una de las 1.775 que componen “Cancionero”, los poemas que escribió Unamuno entre 1.928 y 1.936. Fue publicado en 1.953. 


LA EPIFANÍA DE CRISTO

23/12/17

NOCHEBUENA 2017

En el portal de Belén
hay estrellas, sol y luna
la Virgen y San José,
y el Niño que está en la cuna
Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena

Y si quieres comprar pan
más blanco que la azucena
en el portal de Belén
la Virgen es panadera
Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena

Un pastor comiendo sopas
en el aire divisó
un ángel que le decía
ha nacido el Redentor
Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena

De Oriente salen tres Reyes
para adorar al Dios Niño
una estrella les guiaba
para seguir el camino.
Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena

A esta puerta hemos llegado
cuatrocientos en cuadrilla
si quieres que nos sentemos
saca cuatrocientas sillas
Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena

Saca una para mi
y otra "pa" mi compañero
y los que vengan detrás
que se sienten en el suelo
Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena

En el portal de Belén
han entrado los ratones
y al bueno de San José
le han roido los calzones
Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena

En el Portal de Belén
hay un hombre haciendo gachas
con la cuchara en la mano
repartiendo a las muchachas
Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena

Una estrella se ha perdido
y en el cielo no aparece,
se ha metido en el Portal
y en Su rostro resplandece.
Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena

En el Portal de Belén
hacen Luna los pastores
para calentar al niño
que ha nacido entre las flores.
Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena

Villancico Popular "La Marimorena"

12/12/17

ÁNGEL DEL SERVICIO



Invocamos al Ángel del Servicio, que siempre está unido a las personas que aman el cielo y la tierra. En este día estamos todos reunidos, de oriente a occidente en una cadena invisible para enviar energía a la madre tierra. Por eso hoy invocamos al Ángel del Servicio y le vamos a pedir bendición para todos los que dedican su energía vital a tratar de hacer de este planeta un lugar más feliz y fácil en el que vivir. Que nos traiga la luz de la Gracia Divina a todos aquellos que gustosamente ofrecen su vida hacia un servicio de ayuda a los demás.

Ángel del Servicio:

Atiende y bendice esta rueda de energía y a todos los que sirven con su amor incondicional a la armonía entre el cielo y la tierra, y alumbran con su luz el camino del prójimo, con una sonrisa, una frase, un abrazo, un gesto… dando la mano a quien lo necesita.
Danos fuerza para seguir tu camino y ayudar a poner las cosas en orden para los demás, danos inspiración, contactos y recursos para que las tareas a realizar sean hechas del mejor modo posible.

Que tu luz nos guíe, que tus manos nos sostengan, que tu sabiduría nos de fuerza para llevar a buen fin nuestro trabajo.

En el nombre del Ángel del Servicio, que siempre está unido a todos nosotros, damos las gracias.

29/11/17

FILOSOFÍA PERSA


Preguntaron a Rumi, maestro espiritual Persa del siglo XIII:

¿Qué es el veneno?
- Cualquier cosa más allá de lo que necesitamos es veneno. Puede ser el poder, la pereza, la comida, el ego, la ambición, el miedo, la ira, o lo que sea.

¿Qué es el miedo?
- La no aceptación de la incertidumbre. Si aceptamos la incertidumbre, se convierte en aventura.

¿Qué es la envidia?
- La no aceptación de la bienaventuranza en el otro. Si lo aceptamos, se torna en inspiración.

¿Qué es la ira?
- La no aceptación de lo que está más allá de nuestro control. Si aceptamos, se convierte en tolerancia.

¿Qué es el odio?
- La No aceptación de las personas como son. Si las aceptamos incondicionalmente, a continuación se convierte en amor.

¿Qué es la madurez espiritual?
1. Es cuando se deja de tratar de cambiar a los demás y nos concentramos en cambiarnos a nosotros mismos.
2. Es cuando aceptamos a las personas como son.
3. Es cuando entendemos que todos están acertados según su propia perspectiva.
4. Es cuando se aprende a "dejar ir".
5. Es cuando se es capaz de no tener "expectativas" en una relación, y damos de nosotros mismos por el placer de dar.
6. Es cuando comprendemos que lo que hacemos, lo hacemos para nuestra propia paz.
7. Es cuando uno deja de demostrar al mundo lo inteligente que se es.
8. Es cuando dejamos de buscar la aprobación de los demás.
9. Es cuando paramos de compararnos con los demás.
10. Es cuando se está en paz consigo mismo.
11. La madurez espiritual es cuando somos capaces de distinguir entre "necesidad" y "querer" y somos capaces de dejar ir ese querer.

Por último y lo más importante.
12. Se gana la madurez espiritual cuando dejamos de anexar la "felicidad" a las cosas materiales.

Un bello mensaje para leer y releer hasta comprender.

22/11/17

EL LOTO (NYMPHAEA)

El loto era la planta heráldica del Alto Egipto y se encontraba a lo largo de todo el Nilo. Los egipcios conocían primordialmente dos tipos de lotos, el blanco (Nymphaea lotus) y el azul (Nymphaea caerulea), también llamado comúnmente loto egipcio, lirio azul de agua y lirio sagrado del Nilo.

El loto indio (Netumbo Nucifera). Probablemente llegó a Egipto alrededor del 700 d.C.
El loto azul (Nymphaea caerulea) apareció por primera vez representado en la dinastía V, incrementándose significativamente hasta alcanzar su supremacía en la iconografía floral en la dinastía XVIII.

Los egipcios, como grandes observadores de la naturaleza, vieron que el loto azul se abría al amanecer orientado hacía el Este, viendo el centro de oro intenso fijado contra los pétalos azules, aparentemente una imitación del cielo que saludaría el sol, lanzando un suave perfume dulce. Con la oscuridad volvía a cerrarse y a hundirse en las aguas. El proceso se repetiría de nuevo al día siguiente. La flor fue ligada por consiguiente firmemente al levantamiento y al ajuste del sol. Esto es al contrario del loto blanco, que abre sus flores al ponerse el sol.

La deidad de Menfis, Nefertem, dios de los dulces olores, se representa llevando una flor de loto azul en la cabeza, en ocasiones acompañada de dos plumas. Era considerado como la “Flor de Loto en la Nariz de Re”. El perfume de esta flor era sumamente agradable a los egipcios. Existen diversas escenas, sobre todo en tumbas del Imperio Nuevo, donde se ven mujeres con un loto prendido en el cabello o bien oliendo o dando a oler el perfume de la flor. También se usaba como adorno funerario, hallándose restos de flores de loto en sarcófagos, uno de los más famosos, el de Tutankamon, donde se encontró dispersado sobre su momia.
Aparte de todo su significado simbólico, religioso y artístico, los egipcios utilizaron el loto azul en medicina y para alimentación. En muchas representaciones, el loto está íntimamente ligado a la mandrágora.


31/10/17

LEY DE MURPHY

Probablemente muchos lectores conocerán la Ley de Murphy, que dice en su forma más sencilla: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”, y en una formulación alternativa: “La tostada siempre cae al suelo por el lado de la mantequilla”.

La Ley de Murphy tiene un núcleo muy importante de verdad, pero más que físico, es esencialmente espiritual. No existe una Ley de la Gravitación particular de la Mantequilla, pero sí una tendencia presente en todos nosotros y que conviene conocer: Tendemos a esperar que todo suceda según nuestros planes. Creemos que lo “normal” es que suceda lo que queremos que suceda y por eso, nos llaman más la atención los casos en los que ocurre lo contrario. De alguna forma y a pesar de lo que nos dice la razón, asumimos constantemente que el mundo entero está a nuestro servicio y nos sorprende que, de hecho, no sea así.
Existe una inercia metafísica del ser, que se opone a nuestros deseos. Queremos que las cosas sucedan de un modo determinado, pero la realidad, testarudamente, se niega a hacer lo que queremos, cuando lo queremos y como lo queremos. Es algo que todos experimentamos y de lo que todos nos quejamos, aunque no nos detengamos a pensar mucho en ello.

Ya Buda se dió cuenta de este hecho y lo recogió en su “Sermón de las Cuatro Verdades”: Sufrimos porque deseamos que ocurran cosas y no ocurren y también porque deseamos que otras cosas no ocurran y ocurren. La reacción de Buda al darse cuenta de este hecho trascendental para el ser humano fue muy comprensible. Decidió que para escapar a la maldición del sufrimiento, merecía la pena intentar no desear nada, así no nos veríamos decepcionados y se rompería la maldición de la Ley de Murphy, que él llama samsara (la rueda kármica).

Pero Buda no se dió cuenta de algo maravilloso, la Ley de Murphy no es una maldición, sino una bendición. Sólo es una maldición si la consideramos con los ojos puestos en nuestro ombligo. Si mi “yo” es el centro del universo, es cierto que ese universo está maldito porque se empeña en luchar contra su centro y las únicas soluciones son la idea ingenua de que el hombre llegará a dominar totalmente el mundo (cientifismo, racionalismo, marxismo, etc.) o la búsqueda de la disolución de la propia persona (budismo). Sin embargo, si llegamos a descubrir que no somos el centro del universo, las cosas cambian, porque nos damos cuenta de que las cosas no se oponen a nuestra voluntad, sino que, simplemente, obedecen a la Voluntad de otro, independientemente de nuestros planes. Esto se debe a que el mundo no es creación nuestra y nosotros no somos sus dueños. El mundo es creación de Dios y sigue sus leyes y sus planes, no los nuestros. Y nosotros, como una parte muy especial de ese mundo, podemos decidir libremente seguir los planes de Dios u oponernos a ellos, ir por el camino de la felicidad o empeñarnos en buscar esa felicidad donde no podemos encontrarla.

La Ley de Murphy nos pone, en cada momento, frente a la elección fundamental en la vida de todo hombre, que reside en elegir entre adorar a Dios y hacerse a sí mismo dios. Esa fue la tentación de Adán y Eva, ser como dioses. Esa es mi tentación, vivir como si yo fuera dios, como si los que están a mi alrededor tuvieran que servirme, como si el mundo debiera plegarse siempre dócilmente a mis deseos, como si la tostada, para no causarme incomodidades, siempre debería caer al suelo por el lado en el que no tiene mantequilla. Y Dios, que sabe que esa es mi tentación más radical, me corrige con una paciencia infinita y me recuerda, simplemente y con todo lo que hay a mi alrededor, la verdad de mi existencia.

El mundo no es algo que yo creo a mi antojo, sino algo con lo que me encuentro. Y esto es esencial, porque permite que la realidad sea, para mí, un regalo. Lo que yo mismo fabrico o consigo por mis fuerzas nunca puede ser un regalo para mí, sólo lo que recibo de otro puede ser un don, y como tal, es algo sorprendente y que no se ajusta nunca completamente a lo que esperábamos. Si consideramos el verdadero sentido de la Ley de Murphy, nos daremos cuenta de que todo lo que hay a nuestro alrededor es un regalo y de que la respuesta adecuada ante ese regalo es la admiración y el agradecimiento.

Cuando se cumple la Ley de Murphy y sucede justo lo que no queremos que suceda, deberíamos bendecir a Dios y darle gracias. Cada una de las tostadas que caen por el lado de la mantequilla, cada uno de los semáforos que se ponen en rojo justo cuando llegamos a ellos, cada incomodidad, cada ocasión en la que mis planes no se cumplen es una llamada a la fe y la respuesta del hombre debería ser “Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo”.
Nos quejamos a veces de que Dios no nos habla, de que se oculta y de que no se manifiesta con claridad, cuando lo que sucede es exactamente lo contrario. El mundo entero nos grita, en cada momento de nuestra existencia, que sólo Dios es Dios y nosotros no lo somos, que los caminos de Dios no son los nuestros, que la felicidad sólo se encuentra en la humildad, que es la verdad.

El universo, como humilde criatura, canta con su propio ser un Shemá cósmico: “Escucha Israel, el Señor nuestro Dios es un solo Dios. Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas”. Y cada vez que se cumple en nuestras vidas la Ley de Murphy, nosotros podemos dejar que se renueve nuestra fe y cantar agradecidos a Dios con el universo entero, o por el contrario seguir quejándonos porque las tostadas se empeñan en no hacer nuestra voluntad.

Fuente: Infocatólica

22/10/17

LA OCLOCRACIA


Oclocracia o gobierno de la muchedumbre (del griego ὀχλοκρατία okhlokratía, latín ochlocratia) es una de las formas de degeneración de la democracia, del mismo modo que la monarquía puede degenerar en tiranía o la aristocracia degenera en oligarquía. A veces se confunde con “la tiranía de la mayoría” dado que ambos términos están íntimamente relacionados.

El término fue acuñado por Polibio, historiador griego, en su obra Historiæ (VI, 3, 5-12; 4, 1-11) escrita en torno al año 200 a.C. Polibio desarrolló su propia teoría basándose en las tres formas de gobierno aristotélicas y sus correspondientes formas impuras, sustituyendo la demagogia, como forma degenerada de la democracia, por el nuevo concepto de oclocracia.

Mientras que, etimológicamente, la democracia es el gobierno del pueblo que con la voluntad general legitima al poder estatal, la oclocracia es el gobierno de la muchedumbre, "la muchedumbre, masa o gentío es un agente de producción biopolítica que a la hora de abordar asuntos políticos presenta una voluntad viciada, confusa, injuiciosa o irracional, por lo que carece de capacidad de autogobierno y por ende no conserva los requisitos necesarios para ser considerada como Pueblo".

Polibio llamó "oclocracia" al fruto de la acción demagógica: "Cuando ésta (la democracia), a su vez, se mancha de ilegalidad y violencias, con el pasar del tiempo, se constituye la oclocracia" (Historiæ, VI, 4). Según su teoría de la anaciclosis, teoría cíclica de la sucesión de los sistemas políticos (a la que alude Maquiavelo), la oclocracia se presenta como el peor de todos los sistemas políticos, el último estado de la degeneración del poder.

Polibio describe un ciclo de seis fases que hace volcar la monarquía en la tiranía, a la que sigue la aristocracia que se degrada en oligarquía, luego de nuevo la democracia piensa remediar la oligarquía, pero zozobra, ya en la sexta fase, configurándose como oclocracia, donde no queda más que a esperar al hombre providencial que los reconduzca a la monarquía.

Según “El contrato social” de Jean-Jacques Rousseau, se define oclocracia como la degeneración de la democracia. El origen de esta degeneración es una desnaturalización de la voluntad general, que deja de ser general tan pronto como comienza a presentar vicios en sí misma, encarnando los intereses de algunos y no de la población en general, pudiendo tratarse ésta, en última instancia, de una "voluntad de todos" o "voluntad de la mayoría", pero no de una voluntad general.

Según el filósofo escocés James Mackintosh (1765-1832) en su Vindiciae Gallicae, la oclocracia es la autoridad de un populacho corrompido y tumultuoso, como el despotismo del tropel, nunca el gobierno de un pueblo.

No hay que confundir el concepto de “muchedumbre” con la noción de “multitud” promovida fundamentalmente por Baruch Spinoza, que durante la Edad Media se diferenció de la distinción de “pueblo” y “muchedumbre” promovida por Thomas Hobbes e imperante hasta nuestros días. La diferencia básica es que bajo la distinción de Hobbes el conjunto de ciudadanos quede simplificado en una unidad como cuerpo único con voluntad única (ya sea una mera muchedumbre que reúna los requisitos necesarios para ser considerada como pueblo), mientras que el concepto de multitud rehúsa de esa unidad conservando su naturaleza múltiple.

Es común que dicha situación pueda estar promovida por la influencia de intereses, ilustres pensadores como Aristóteles, Pericles, Giovanni Sartori, Juvenal, Shakespeare, Lope de Vega, Ortega y Gasset o Tocqueville han advertido de un permanente peligro para la democracia popular: el interés de los oclócratas que ejercen el poder para hacerla degenerar en oclocracia con el objetivo de mantener dicho poder de forma corrupta, buscando una ilusoria legitimidad en el sector más ignorante de la sociedad, hacia el cual vuelcan todos sus esfuerzos manipuladores y propagandístico.

En el desarrollo de esta política, sólo se tiene en cuenta de una forma superficial y burda los reales intereses del país, dirigiéndose el objetivo de la conquista al mantenimiento de un poder personal o de grupo, mediante la acción demagógica en sus múltiples formas apelando a emociones irracionales mediante estrategias como la promoción de discriminaciones, fanatismos y sentimientos nacionalistas exacerbados; el fomento de los miedos e inquietudes irracionales; la creación de deseos injustificados o inalcanzables; etc. para ganar el apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la oratoria, la retórica y el control de la población. 

La apropiación de los medios de comunicación y de los medios de educación por parte de dichos sectores de poder son puntos clave para quien busca esta estructura de gobierno, a fin de utilizar la desinformación. Así se mantiene un dominio sobre masas en movimiento que hacen valer sus propias instancias inmediatas e incontroladas creando la ilusión de que se impone un legítimo poder constituido sobre la voluntad popular. Sin embargo, tal y como asegura Rousseau en El Contrato Social falta la piedra angular, es decir, la voluntad general de unos ciudadanos conscientes de su situación y de sus necesidades, una voluntad formada y preparada para la toma de decisiones y para ejercer su poder de legitimación de forma plena. De esta forma, en la oclocracia la legitimidad que otorga el pueblo está corrupta, pasando el poder del campo de los políticos al campo de los demagogos.

Según Rousseau, la democracia degenera en oclocracia cuando la voluntad general cede ante las voluntades particulares, por ejemplo por artimañas de asociaciones parciales (El Contrato Social, II, 3). Pero en la práctica, es a menudo difícil de determinar cuando se pasa de una voluntad a otra.

Un fortalecimiento del poder político, por ejemplo del gobierno, pone un cierto límite a la oclocracia; ¿Pero en qué medida no se aparta también de la democracia que el poder pueda imponerse a cualquier decisión de la población?, ¿Cuáles son los límites de este fortalecimiento de la autoridad?. Podría considerarse un principio fundamental de la democracia tener un poder capaz de resistir a la muchedumbre; pero la cuestión es saber en cuales límites esto es posible sin pasar a una forma de tiranía mediante una alienación de la soberanía popular y un desprecio del gobierno con respecto al pueblo. 
Sólo mediante el adecuado ordenamiento jurídico (estado de derecho), se puede garantizar a todo un Pueblo la equidad y el cumplimiento constitucional.

Fuente: wikipedia

22/9/17

TEMPLO DE AKSHARDHAM (India)

Hay pocos lugares en el mundo que cuenten con tantos y tan impresionantes templos como Nueva Delhi, la capital de la India. Entre los que conforman la colección de esta ciudad, parece que ninguno se pueda comparar a la belleza y majestuosidad del gran templo de Akshardham.

Situado a la salida de una carretera principal, Noida Link Road, así como en las proximidades de una estación de metro, Akshardham es el templo hindú más grande del mundo, un gratificante hallazgo de desproporcionadas dimensiones. Akshardham es el nombre del complejo, y hay muchas cosas diferentes para ver dentro de este hermoso tesoro de la arquitectura india.
El complejo fue inaugurado en 2.005, después de décadas de planificación y construcción. La idea original de construir un templo en las orillas del río Yumana para el culto se inició en el año 1.968. Debido a varias circunstancias imprevistas, así como a algunas otras previstas, el proyecto se retrasó varias veces. Finalmente, después de cumplir con los requisitos ambientales, se pudo hacer realidad, que a día de hoy luce en toda su gloria. Fue inaugurado el 6 de noviembre de 2.005 y construido de acuerdo con las directrices de la arquitectura de antiguas escrituras hindúes.

El edificio principal de este gran complejo se llama Akshardham Mandir. Es el edificio más alto, con 141 pies (43 m.) de altura. A lo largo de sus paredes se pueden contemplar hermosas tallas de flora, fauna, músicos y bailarines. Todo el edificio fue construido con piedra arenisca y mármol.
La mayoría de los edificios del mundo contienen partes de acero o metal que se introdujeron durante las respectivas construcciones para dar fuerza y consistencia a las estructuras. Curiosamente, en el templo de Akshardham no se utilizó absolutamente ningún metal en su construcción. Según los expertos, la estructura es extremadamente fuerte. Incluso más fuerte que los edificios construidos con una estructura de acero.

Akshardham Mandir también contiene una gran cantidad de pilares bellamente tallados, así como decenas de miles de murtis. Un Murti es una pintura, dibujo, escultura o talla que representa a un espíritu divino. El murti se cree que es un medio de comunicación con el Brahman en el hinduismo.

El Kund Yajna, o fuente musical, es una característica destacada del complejo. Las fuentes se utilizan para mostrar varias filosofías entre otras creencias hindúes.
En el complejo también existe el llamado “Sanskruti Vihar” (un paseo en barco). Está diseñado para llevar a los visitantes en un recorrido por esculturas que representan distintas figuras de la historia antigua. También hay un jardín que contiene una extensa variedad de flores, plantas y arbustos.
En el año 2.007, Akshardham fue incluido en el Libro Guinness de los Récords por ser el mayor templo hindú que se ha completado en el mundo. A pesar de que ha sido cuestionado debido a reclamos de que existen templos hindúes más grandes, según el Libro Guinness, Akshardham es el número uno.